Osama bin Laden no mató a nadie personalmente. Fue el fundador y líder de Al‑Qaeda, la organización terrorista responsable de numerosos atentados.
El ataque más devastador fue el del 11 de septiembre de 2001, cuando se destruyeron las Torres Gemelas y el Pentágono, provocando la muerte de casi 3 000 personas.
Así, aunque bin Laden no ejecutó los homicidios de forma directa, su liderazgo y planificación permitieron que miles de víctimas perdieran la vida.