El orden de los encuentros de Odiseo al regresar a Ítaca
Al volver a su hogar tras la guerra de Troya y su largo viaje, Odiseo no se dirige directamente a la reina Penélope. Primero se encuentra con su fiel perro Argos, que, a pesar de estar moribundo, reconoce a su amo.
Luego habla con su hijo Telémaco, quien lo acompaña en la búsqueda de los pretendientes.
Después se sienta con el porquero Eumeo, que le brinda hospitalidad y le cuenta lo ocurrido en la casa.
Continuando, la nodriza Euriclea lo reconoce mientras le lava los pies, revelándole su verdadera identidad sin decirle a Penélope.
Finalmente, Odiseo tiene una conversación privada con su esposa Penélope, quien había puesto a prueba su ingenio.