Ideología
Porfirio Díaz defendía un modelo conservador basado en el desarrollo económico y la modernización. Promovió la inversión extranjera, favoreció un gobierno centralizado y mantuvo una política exterior de no intervención.
Francisco Madero abrazó los principios liberales de democracia y justicia social. Se opuso a la dependencia de capitales externos, impulsó la descentralización del poder y propuso una política exterior más activa, incluso intervencionista en asuntos latinoamericanos.
Políticas aplicadas
El régimen de Díaz logró crecimiento económico y avances en infraestructura, pero concentró la riqueza y el poder en una élite reducida, generando descontento popular que desembocó en la Revolución Mexicana.
Por su parte, Madero intentó corregir esas desigualdades mediante reformas agrarias, laborales y educativas. Sus medidas mejoraron la vida de muchos campesinos y obreros, aunque provocaron la resistencia de los sectores conservadores que se habían beneficiado bajo Díaz.
Estilo personal
Díaz era un líder carismático y autoritario; mantuvo el control del país durante más de tres décadas y no dudó en emplear la violencia para aplastar la oposición.
Madero mostraba menos carisma popular y adoptaba una postura más moderada y conciliadora, dispuesto a negociar y a buscar compromisos.
Conclusión
Las marcadas diferencias entre Porfirio Díaz y Francisco Madero —en ideología, políticas y estilo de liderazgo— fueron factores determinantes que desencadenaron la Revolución Mexicana, cambiando para siempre el rumbo de la historia de México.