Los grupos de cazadores‑recolectores desarrollaban una serie de actividades esenciales para su supervivencia y cohesión social.
Caza
Se dedicaban a la caza de diversos animales como ciervos, alces, bisontes, conejos y peces, empleando armas como lanzas, arcos y flechas, trampas y redes.
Recolección
Recogían alimentos vegetales: frutos, nueces, bayas y raíces, y también aprovechaban recursos acuáticos como mariscos.
Pesca
La pesca se realizaba en ríos, lagos y costas, utilizando técnicas como la pesca con lanza, redes y trampas.
Fabricación de herramientas
Producían herramientas de piedra (hachas, cuchillos, raspadores) y elaboraban ropa, refugios y otros utensilios domésticos.
Arte
Creaban pinturas, esculturas y joyería, y decoraban su vestimenta, refugios y herramientas con motivos artísticos.
Trueque
Intercambiaban bienes y recursos con otros grupos, como alimentos, herramientas y objetos artísticos.
Religión y rituales
Tenían creencias en múltiples dioses y espíritus, realizando ceremonias y rituales vinculados a la caza, la fertilidad y los fenómenos naturales.
Organización social
Vivían en pequeñas bandas de decenas de personas, con estructuras igualitarias donde las decisiones se tomaban por consenso.