Vida cotidiana
Estilo de vida sencillo: La mayor parte de la población habitaba en pequeñas aldeas agrícolas o en los primeros núcleos urbanos. El día a día giraba en torno a la agricultura, la ganadería y la pesca.
Viviendas: Las casas eran estructuras de madera de una o dos habitaciones, con calefacción básica; los inviernos eran duros.
Práctica religiosa: Los puritanos dedicaban gran parte de su tiempo a la devoción y a la asistencia a la iglesia. Los domingos se observaban estrictamente como día de culto y descanso.
Roles de género: Los hombres predominaban en la esfera pública —política y comercio—, mientras que las mujeres se encargaban del hogar, la crianza de los hijos y las labores domésticas.
Economía y trabajo
Agricultura: Era la columna vertebral de la economía. La mayoría practicaba la agricultura de subsistencia, aunque algunos producían excedentes para el comercio.
Pesca y madera: Las costas proporcionaban abundantes recursos; la pesca y la industria maderera eran fuentes importantes de ingresos.
Comercio: El crecimiento de Boston como puerto facilitó el intercambio tanto local como de larga distancia.
Estructuras sociales y políticas
Influencia religiosa: Los valores puritanos marcaban la vida social y política.
Asambleas de pueblo: Las reuniones municipales debatían asuntos locales y elegían a los líderes comunitarios.
Educación: Considerada esencial para leer textos sagrados; Harvard College se fundó en 1636.
Gobierno: La Corte General, precursora de la legislatura estatal, concentraba el poder político.
Desafíos
Intolerancia religiosa: Disidentes y no puritanos enfrentaban persecución y restricciones legales.
Relaciones con los nativos americanos: A menudo tensas, podían derivar en conflictos.
Problemas económicos: Crisis como los juicios de brujas de Salem en 1692 alteraban la vida cotidiana.
Histeria de brujería: Los juicios de Salem reflejaron la inquietud social y los temores irracionales dentro de la comunidad puritana.