El gobierno de Julio César llegó a su fin con su asesinato el 15 de marzo del 44 a.C., conocido como los Idus de marzo. Un grupo de senadores, encabezado por Cayo Casio Longino y Marco Junio Bruto, lo mató por temer que acumulase demasiado poder y se convirtiera en dictador.
1. Descontento creciente
Tras sus brillantes victorias en la Galia y la expansión de territorios, César regresó a Roma como héroe militar. Sin embargo, sus ambiciones políticas y su estilo autoritario generaron resentimiento entre varios senadores, que temían el fin de la República y la instauración de una monarquía.
2. Primer intento de conspiración
En 44 a.C., durante las festividades de las Lupercales, se planeó un primer intento de asesinato. Casio y Bruto participaron, pero la conspiración fracasó porque la esposa de César, Calpurnia, le impidió asistir al evento.
3. La reunión del Senado
Los conspiradores eligieron la Curia de Pompeyo como sede de la sesión senatorial de los Idus de marzo, evitando el recinto habitual para que los partidarios de César no interfirieran.
4. El asesinato
Al entrar en la Curia, César fue rodeado por los conspiradores. Marco Junio Bruto le asestó el primer golpe, seguido por otros senadores que lo apuñalaron. En total recibió 23 puñaladas y cayó al suelo.
5. Consecuencias inmediatas
Tras el crimen, los asesinos abandonaron el lugar creyendo haber salvado a Roma. Sin embargo, la opinión pública se volvió en su contra cuando los seguidores de César exigieron justicia.
6. El papel de Marco Antonio
Marco Antonio, aliado cercano de César, pronunció un emotivo discurso en el funeral que encendió la ira de la multitud contra Bruto, Casio y sus cómplices, consolidando la oposición popular a los asesinos.
7. Guerra civil y legado
El asesinato desencadenó una guerra civil entre los cesaristas, liderados por Marco Antonio y Octavio (hijo adoptivo de César), y los liberadores, encabezados por Bruto y Casio. La contienda culminó en la Batalla de Filipos, donde los liberadores fueron derrotados y ambos se suicidaron. Octavio emergió como vencedor, consolidó el poder y, bajo el nombre de Augusto, se convirtió en el primer emperador romano.
Así, la muerte de Julio César marcó el punto de inflexión que puso fin a la República y abrió el camino al Imperio Romano.