La Mano Negra (Crna Ruka)
La Mano Negra fue una sociedad secreta serbia creada en 1911. Sus miembros, mayormente oficiales del ejército, políticos e intelectuales, defendían la unificación violenta de todos los pueblos eslavos del sur en un único estado yugoslavo.
Orígenes y fundación
Se fundó en Belgrado en mayo de 1911 por un grupo de oficiales descontentos con la anexión de Bosnia y Herzegovina por el Imperio Austrohúngaro en 1908. Inicialmente se llamaba Ujedinjenje ili Smrt (Unificación o Muerte) y luego adoptó el nombre de Crna Ruka (Mano Negra) para reflejar su compromiso con la violencia como medio para alcanzar sus fines.
Miembros y organización
La membresía abarcaba una amplia capa de la sociedad serbia: oficiales, políticos, intelectuales y estudiantes. La estructura era jerárquica, con un comité central en Belgrado y secciones locales en Serbia y Bosnia‑Herzegovina. Sus fondos provenían del gobierno serbio, donaciones privadas y campañas de recaudación.
Objetivos y métodos
El objetivo principal era la unificación de los eslavos del sur bajo un Estado yugoslavo. Para lograrlo, la organización empleó varios métodos:
- Propaganda: difundía ideas a través de periódicos, folletos y otras publicaciones, promoviendo la visión de una Gran Serbia y alentando a los eslavos del sur a rebelarse contra el dominio austrohúngaro.
- terrorismo: ejecutó ataques contra funcionarios y civiles austrohúngaros en Bosnia‑Herzegovina, buscando provocar una reacción que arrastrara a Serbia a un conflicto mayor.
- asesinato: organizó el asesinato del archiduque Franz Ferdinand en Sarajevo el 28 de junio de 1914, hecho que desencadenó la Primera Guerra Mundial.
Asesinato del archiduque Franz Ferdinand
El 28 de junio de 1914, Gavrilo Princip, miembro de la Mano Negra, asesinó al archiduque y a su esposa en Sarajevo. Este acto fue el catalizador que desencadenó la declaración de guerra entre las potencias europeas, iniciando la Gran Guerra.
Disolución y legado
En 1917 el gobierno serbio disolvió la organización al considerar que sus actividades dañaban la reputación del país y dificultaban la obtención de apoyo internacional para la guerra. No obstante, el legado de la Mano Negra perduró, influyendo en movimientos nacionalistas serbios durante décadas.