Durante la segunda mitad del siglo XV, Portugal emprendió una serie de viajes a lo largo de la costa africana. Sus motivaciones fueron múltiples y se entrelazaron entre lo económico, lo religioso, lo político y la curiosidad científica.
Motivos económicos
Búsqueda de oro
El África subsahariana era famosa por sus abundantes minas de oro, sobre todo en la zona que hoy corresponde a Ghana y Malí, conocida como la «Costa de Oro». Los navegantes portugueses querían acceder directamente a esas fuentes para aumentar su riqueza.
Especias
El comercio de especias era sumamente lucrativo en Europa. Pimienta, clavo y canela se obtenían mayormente a través de rutas controladas por árabes e italianos. La costa oriental, particularmente la costa suajili, ofrecía la posibilidad de adquirir estas mercancías sin depender de intermediarios.
Marfil y otros productos
Además del oro y las especias, África ofrecía marfil, ébano y, lamentablemente, esclavos, bienes muy demandados en los mercados europeos.
Motivación religiosa
Portugal, ferviente nación católica, veía en la expansión marítima una oportunidad para evangelizar a los pueblos africanos y extender la fe cristiana.
Prestigio político
Los descubrimientos reforzaban la reputación de Portugal como potencia emergente, permitiéndole ganar reconocimiento internacional y ampliar su influencia global.
Curiosidad científica
Algunos navegantes estaban impulsados por el deseo de conocer tierras desconocidas, ampliar el conocimiento geográfico y descubrir nuevas culturas.