El factor clave que intensificó la implicación de Portugal en la trata de esclavos africanos fue la creación de extensas plantaciones de azúcar en Brasil.
Para abastecer estas haciendas, los portugueses importaron un gran número de africanos como mano de obra esclava. Los inmensos beneficios generados por la producción y exportación de azúcar no solo enriquecieron a la metrópolis, sino que también financiaron nuevas expediciones y la expansión colonial portuguesa en África.