Introducción
La religión del Antiguo Egipto permeaba todos los aspectos de la vida cotidiana. Su rasgo más destacado era la firme creencia en la vida después de la muerte.

Conceptos fundamentales
Los egipcios eran politeístas y veneraban a numerosos dioses. Dos conceptos esenciales guiaban su religiosidad:
Maât
Representa el orden, la justicia y la vida recta. Vivir según maât garantizaba la armonía del universo.
Heka
Se relaciona con la magia, considerada una fuerza creadora que participó en la formación del cosmos y en el poder de los dioses.
Representación de los dioses
Los dioses del panteón egipcio se mostraban de tres formas:
- Antropomórfica: con cuerpo humano.
- Zoomórfica: con forma animal.
- Antropozoomórfica: combinación de rasgos humanos y animales.
Dioses principales
Entre los dioses más venerados destacan:
- Horus: dios del cielo.
- Ra: dios sol.
- Isis: diosa de la fertilidad y la magia.
- Anubis: guardián de los muertos.
- Maât: diosa de la justicia.
- Bastet: diosa de los gatos y la fertilidad.
Cada deidad tenía sacerdotes y sacerdotisas encargados de su culto.
El sacerdocio
Los sacerdotes podían ser hombres o mujeres. En general, las sacerdotisas servían a una diosa y los sacerdotes a un dios, aunque no era una regla estricta. Su formación era extensa y, como cualquier ciudadano, podían formar familia.
Sus funciones incluían el mantenimiento de los templos, la organización de festividades, la realización de funerales y bodas, y la actuación como curanderos. El acceso a los ritos dentro del templo estaba reservado a ellos.
Creencia en la vida después de la muerte y la momificación
Los egipcios consideraban que la vida terrenal era solo una etapa de un viaje eterno. Por ello, los actos realizados en vida determinaban el destino del alma.
Tras la muerte, el corazón del difunto era pesado en una balanza contra la pluma de maât. Si el corazón era más ligero, el individuo accedía al paraíso; de lo contrario, su alma era devorada por una entidad monstruosa.
Esta creencia explicaba la meticulosa preservación del cuerpo mediante la momificación, proceso de aproximadamente 70 días reservado mayormente a la nobleza.
La momificación consistía en extraer los órganos, lavar el cuerpo con aceites y resinas especiales, envolverlo en vendas y colocar en la tumba objetos funerarios como alimentos, joyas y estatuas.
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