Mesopotamia significa "tierra entre dos ríos" y se sitúa en la zona de Sumer, entre el Tigris y el Eúfrates. En este fértil territorio nació la agricultura y, con ella, los primeros pueblos, ciudades‑estado y los primeros imperios. Allí se inventaron la escritura, la rueda, el comercio, la medicina, la astronomía, la literatura, la música, los sistemas de gobierno y tributación, la religión y la guerra. Son, en esencia, nuestros más antiguos antepasados.
CIRCA 10.000 a.C.: Nacimiento de la agricultura en Mesopotamia

Al comienzo del Neolítico (hace unos 12.000 años), los cazadores‑recolectores ya habían observado que las semillas que caían al suelo germinaban. Pero fue alrededor del 10.000 a.C. cuando el ser humano empezó a cultivar sistemáticamente en la zona del creciente fértil mesopotámico. Las inundaciones primaverales del Tigris y el Eúfrates hacen la región extremadamente fértil, permitiendo el cultivo de trigo y cebada. La producción de alimentos se vuelve mucho más rápida que la caza y recolección, marcando un punto de inflexión comparable a la Revolución Industrial.
Primeras aldeas
El hombre construye aldeas cerca de sus campos, doma ovejas, cabras y, más tarde, bueyes, obteniendo carne, leche y lana durante todo el año. La domesticación y la cría garantizan recursos alimentarios estables y favorecen el crecimiento de los asentamientos y de la población. Se erigen chozas para las familias y refugios para el ganado, que también sirve para trabajar la tierra. Con el tiempo, las aldeas se multiplican, se unen y se convierten en pueblos más grandes.
CIRCA 8.000 a.C.: Primeras ciudades y primeras batallas
Poco a poco las pequeñas aldeas se transforman en ciudades. Uno de los hallazgos más antiguos se encuentra en Jericó, en la región mesopotámica.
Primeras batallas
"¡Este es mi hogar!", "¡No, este es mi hogar!". La búsqueda constante de mejores recursos, agua y tierras fértiles lleva a los grupos a desplazarse y, en ocasiones, a enfrentarse. Así nacen las primeras batallas, que permiten a los humanos conquistar nuevas áreas y adquirir riqueza.
Diferenciación social
Los guerreros que defienden y expanden los asentamientos acaban dominando al resto de la población, originando jerarquías y una marcada diferenciación social. Con el tiempo, ciertos individuos ocupan puestos de gran importancia dentro de la comunidad.
CIRCA 6.250 a.C.: Çatalhöyük
Çatalhöyük, en Anatolia, se convierte en una ciudad próspera con cerca de 6.000 habitantes. Las casas de adobe están adosadas; los techos planos sirven como pasillos porque no existen calles. Las paredes están decoradas con pinturas que representan escenas míticas, como buitres atacando hombres sin cabeza o toros. A veces, los difuntos se enterraban bajo las viviendas, dejando sus cráneos dentro de las casas.
CIRCA 5.000 – 3.500 a.C.: Mejora de la agricultura

En el Creciente Fértil, las inundaciones del Tigris y el Eúfrates son irregulares, lo que obliga a los agricultores a crear sistemas de canales que lleven agua a los campos en verano y otoño, evitando la acumulación de sales y desviando el exceso de agua a reservorios. Este trabajo constante permite dos cosechas anuales y rendimientos mayores.
Nacimiento del trueque
Con el excedente agrícola, algunos individuos se especializan en alfarería, tejido, metalurgia, etc., y comienzan a intercambiar sus productos por piedras duras, madera o metales que no se encuentran en las llanuras de Sumer. Así surge el primer sistema de comercio: el trueque. Los comerciantes utilizan pequeñas embarcaciones para navegar por el Golfo Pérsico, llegando hasta el Mediterráneo y el Valle del Indo. Otros forman caravanas de asnos que cruzan Siria y llegan a las montañas Zagros.
Ritos funerarios, creencias y primeras religiones
La creciente sedentarización otorga gran importancia a la fertilidad de la tierra. Los pueblos desarrollan rituales para interpretar y controlar el mundo, veneran a los ancestros, celebran las estaciones y los movimientos celestes. Aparecen las primeras religiones arcaicas que postulan un mundo más allá de la muerte.
CIRCA 3.500 a.C.: Llegada de los semitas
Los semíticos llegan del noroeste y se asientan en el valle del creciente fértil, ocupando la zona desde el norte hasta la actual Bagdad. Son conocidos como acadianos, por la región de Akkad en el norte de la baja Mesopotamia.
Los sumerios llegan al sur
El origen exacto de los sumerios es incierto; quizá provengan de Asia Central o del Cáucaso y hayan descendido por los ríos Tigris y Eúfrates. Según el mito de los Siete Sabios (Beross, 300 a.C.), siete monjes llegaron por el Golfo Pérsico y enseñaron a los habitantes agricultura, escritura, ciencias y construcción de ciudades y templos.
Primeras ciudades‑estado
Las ciudades crecen y se convierten en ciudades‑estado. Sumer llegará a contar con unas treinta, cada una independiente. Ur, en el actual Irak, es una de las más antiguas y relevantes.

Invención de la rueda
Los sumerios descubren que una rueda montada en un eje permite transportar mercancías mucho más rápidamente; un animal tirando de un carro lleva tres veces más carga que cargada sobre su lomo. La rueda marca un avance tecnológico decisivo.
Nacimiento de la guerra y la monarquía
Gracias a la agricultura y el comercio, las ciudades‑estado se enriquecen y despiertan la envidia de sus vecinas. Construyen murallas de piedra y cada una es gobernada por nobles. En tiempos de conflicto eligen a un líder militar. Los reyes, a menudo de origen noble, acumulan poder, controlan ciudades, aldeas y pequeños pueblos, y se presentan como representantes divinos. La guerra se vuelve frecuente y prolongada; los vencedores imponen su autoridad y adoptan el título de "reyes".

Los dioses y el papel del clero
Los sacerdotes afirman que cada ciudad‑estado tiene un deidad protectora. Los dioses son antropomórficos: comen, beben, aman y pelean, pero poseen inteligencia y vida eterna. Cada uno rige un aspecto del cosmos: Shamash (sol), Sin (luna), Enki (agua y fertilidad), Ishtar (amor y guerra), entre otros. Los sacerdotes construyen templos majestuosos, ofrecen ropa, joyas, música y alimentos a los dioses. Si la comunidad descuida los ritos, el clero advierte sobre posibles desastres (inundaciones, sequías, invasiones), generando miedo y dependencia.
Templos y tributos
En cada ciudad‑estado el templo funciona como centro económico y religioso. Los campesinos deben entregar parte de su cosecha como tributo. Los templos, construidos sobre plataformas elevadas, son los edificios más imponentes y a menudo poseen extensas propiedades agrícolas que sustentan a los sacerdotes y a los necesitados.
CIRCA 3.300 a.C.: Invención de la escritura pictográfica

El aumento de la producción agrícola y el comercio obligan a los sumerios a registrar sus transacciones. Los escribas de Uruk crean un sistema de pictogramas grabados en tabletas de arcilla, donde cada signo representa una palabra (por ejemplo, una estrella = "cielo", dos líneas onduladas = "agua"). Al combinar varios pictogramas se expresan ideas más complejas, dando origen a los ideogramas.
CIRCA 3.100 a.C.: Escritura cuneiforme fonética
Los pictogramas evolucionan a la escritura cuneiforme, hecha con cañas de junco que dejan una forma de cuña. Los signos pasan a representar sílabas, permitiendo escribir cualquier discurso hablado. La escritura sirve para registrar mercancías, ganado, impuestos, leyes, mitos y la famosa Epopeya de Gilgamesh, escrita inicialmente en sumerio alrededor de 1800 a.C. y difundida posteriormente en acadiano.
¿Lo sabías? El primer texto literario de la historia es "La Epopeya de Gilgamesh, el gran hombre que no quiso morir". Escrita en sumerio alrededor del 1800 a.C., fue traducida al acadiano y tuvo gran influencia en la tradición judía y en la Biblia. También aparecen pasajes similares en la mitología griega.
Traducción al francés de Jean Bottéro: "The Epic of Gilgamesh, the great man who did not want to die".
Cómic histórico: "Gilgamesh, The Enemy Brothers – Volume 1".
Los escribas
El dominio de la escritura crea una organización social más jerárquica. Al principio, sólo los templos y palacios contaban con escribas, una casta cerrada que se vuelve indispensable para la administración y el vínculo entre dioses y hombres.
Escritura al servicio de la religión
Las tablillas de dictado elaboradas por los sacerdotes enumeran los ofrendas que los dioses exigen: bueyes, cabras, ovejas, palomas, pollos, patos, pescado, dátiles, higos, pepinos, panecillos, etc.
CIRCA 2.700 a.C.: Ur

Estándar de Ur
Se trata de un cofre de madera descubierto por el arqueólogo Leonard Woolley en 1920. El relieve, elaborado con conchas perladas y piedra caliza coloreada, muestra dos escenas: la "cara de la paz", un banquete real, y la "cara de la guerra", una de las primeras representaciones de un ejército sumerio en combate.
CIRCA 2.500 a.C.: Evolución de la religión

Primeras tumbas reales
Se construyen tumbas para reyes y reinas, acompañadas de objetos preciosos (vasijas, armas, joyas, muebles) y de sus sirvientes, soldados y músicos, que son enterrados junto a ellos tras ser envenenados.
Evolución del panteón
Con la creciente diferenciación social, surge un panteón encabezado por una tríada suprema: Enlil (señor del viento y dios del universo), su padre An (autoridad patriarcal) y Enki (dios de la sabiduría y las aguas). Esta organización influirá en las religiones vecinas y en la posterior civilización occidental.
CIRCA 2.450 a.C.: Estela de los Buitres
La estela conmemora la victoria del vicario de Lagash, Eannatum, sobre los 36.000 guerreros de Umma. Ilustra la crueldad de los combates: soldados con picas y escudos cuadrados asaltan al enemigo, pisan cadáveres, asaltan murallas y saquearon la ciudad sin piedad.
CIRCA 2.250 – 2.115 a.C.: Sargón de Acad conquista Sumer

Las guerras entre ciudades‑estado son constantes, pero Sargón de Acad logra unificar la región tras 34 batallas, fundando el primer imperio del mundo: el Imperio Acadio, que durará unos 135 años.
La leyenda de Sargón
Según la tradición, Sargón sería hijo de una nómada y una sacerdotisa; abandonado en una cesta al río, fue rescatado por un jardinero. La diosa Ishtar lo habría reconocido y elevado al trono, convirtiéndolo en "conquistador del mundo" y "rey del universo". Su nombre significa "rey legítimo", aunque algunos escribas babilonios intentaron desacreditarlo como usurpador.
Política acadia
Los reyes acadios basan su gobierno en conquistas militares y en la distribución de botines a la élite y a los dioses, reforzando la diferencia social y su carácter divino.
Aproximadamente 2.115 a.C.: Decadencia del Imperio Acadio

Los Gutis de Gutium, los elamitas y las tribus nómadas amoritas invaden Sumer. El último rey acadio sufre derrotas y el imperio colapsa, fragmentándose nuevamente. El rey de Uruk se convierte en la figura dominante de la época, combatiendo a los invasores.
Nuevo imperio centrado en Ur
Ur-Nammu, rey de Ur, derroca al monarca de Uruk y funda un nuevo imperio con capital en Ur. Construye un gran templo en honor al dios lunar Nanna‑Sin, el famoso zigurat, una pirámide escalonada que simboliza la ascensión humana hacia lo divino.
Alrededor de 2.040 a.C.: Príncipe Gudea de Lagash
Gudea es el gobernante más célebre de Lagash. Durante su reinado la ciudad alcanza su máximo esplendor. Se le recuerda por sus construcciones piadosas, como el santuario de Ningirsu, y por su legado literario de alta calidad.
Alrededor de 2.003 a.C.: Colapso del Imperio de Ur
Los amoritas, procedentes del desierto del noroeste, invaden el sur de Mesopotamia y el territorio acadio, incluyendo Babilonia. Los elamitas queman Ur. El último rey, Ibi‑Sin, es capturado y muere en el exilio.
Mesopotamia se fragmenta nuevamente
Un alto funcionario de Ur, Ishbi‑Erra, se establece en Isin y funda un nuevo Estado soberano, reclamando la herencia de Ur. Sin embargo, la lucha entre ciudades‑estado continúa.