Introducción
El confucianismo y el taoísmo suelen catalogarse como religiones chinas, aunque sus orígenes fueron filosóficos. Confucio y sus discípulos se enfocaron en la ética y la acción, dejando de lado a los dioses. Por su parte, los taoístas incorporaron creencias populares y la estructura organizativa del budismo, dando lugar a una corriente distinta conocida como taoísmo religioso, diferente del taoísmo filosófico asociado a Lao‑Tse y Zhuang‑Zi.
El budismo llegó a China a finales de la dinastía Han, se arraigó rápidamente y se construyeron templos como el que se muestra en la imagen. Tras la toma del poder en 1949, el régimen comunista suprimió la práctica religiosa organizada y destinó la mayoría de los templos a usos seculares. La Constitución de 1978 restauró algunas libertades religiosas y hoy existen comunidades activas de budistas, cristianos y taoístas en todo el país.
Historia
Desde la antigüedad, la religión china combinaba la veneración del dios supremo Shang Di ("Señor de los Cielos") con el culto a los ancestros. En la dinastía Zhou, los rituales se realizaban en espacios cerrados y, durante el periodo de los Estados Combatientes (403‑221 a.C.), los reinos feudales suspendieron los sacrificios oficiales.
En la dinastía Qin y al inicio de la Han, los problemas religiosos se centraron en los "Mandatos del Cielo". Simultáneamente, surgieron movimientos taoístas‑místicos‑filosóficos que se mezclaron con chamanes y médiums locales.
Al final de la dinastía Han emergieron grandes movimientos religiosos. Zhang Daoling afirmó haber recibido una revelación de Lao‑Tse y fundó el Tian Shi Dao ("Camino de los Maestros Celestiales"), destinado a sustituir los cultos populares corruptos. Esta doctrina se convirtió en la fe oficial de la dinastía Wei (386‑534) y marcó el inicio del taoísmo religioso que se expandió por el norte de China.
La caída de la dinastía Jin del Este (265‑316) provocó una migración masiva al sur, llevando consigo el Tian Shi Dao. Entre 346 y 370, el profeta Yang Xi dictó revelaciones de seres inmortales, creando el culto Mao Shan, una fusión entre el Tian Shi Dao y creencias sureñas. Aristócratas del sur desarrollaron un sistema que personificaba conceptos taoístas como dioses, dominando la religión taoísta a principios del siglo V.
En los siglos VI y VII, con la reunificación bajo las dinastías Sui y Tang, el taoísmo se difundió por todo el imperio y coexistió con el budismo y el nestorianismo. Durante la dinastía Song continuó su desarrollo, aunque sufrió persecuciones en 1126. En épocas posteriores surgió la doctrina de las Tres Religiones (confucianismo, taoísmo y budismo), que buscaba integrar los principales sistemas de pensamiento chinos.
Con la llegada del comunismo, el taoísmo religioso sufrió una intensa persecución, aunque sus tradiciones se mantuvieron en el interior del país y están experimentando un resurgimiento gradual.
Prácticas
El taoísmo religioso clasifica a los espíritus en tres categorías: dioses, fantasmas y ancestros. El culto a los dioses incluye rezos y ofrendas, muchos de los cuales provienen de los rituales del Tian Shi Dao. Los sacerdotes celebran ceremonias de veneración a deidades locales y a dioses populares como Fushoulu y Zao Shen. Las ceremonias mayores son dirigidas por los sacerdotes, mientras que los rituales menores los realizan cantores locales.
El exorcismo y el culto a los ancestros son prácticas frecuentes en la religión china. Además, el taoísmo religioso posee una tradición de misticismo contemplativo que se nutre de sus propias ideas filosóficas.
Civilización china
El desarrollo religioso ha sido una pieza clave en la formación de la civilización china, influyendo en su arte, literatura, política y vida cotidiana. La interacción entre confucianismo, taoísmo y budismo ha creado una cultura sincrética única que sigue evolucionando en la China contemporánea.