Orígenes prehistóricos y primeras civilizaciones
Las evidencias sugieren que, durante el Neolítico, los habitantes del subcontinente fueron asimilados por tribus drávidas procedentes del oeste. La civilización del Valle del Indo, desarrollada por estos drávidas, rivaliza en esplendor con la de la antigua Mesopotamia y Egipto. Hasta mediados del tercer milenio a.C. la India drávida sufrió la primera de varias invasiones de pueblos indoeuropeos, los indo‑arios.
Imperios clásicos: Maurya, Gupta y otros
En el siglo VI a.C. surgieron dieciséis estados autónomos; los reinos más importantes fueron Avanti, Vamsas y Magadha. Bajo el rey Bimbisara (543‑491 a.C.) Magadha se convirtió en potencia y fue cuna de Buda y Mahavira, fundadores del budismo y el jainismo. En 321 a.C. Chandragupta fundó la dinastía Maurya, extendiendo su dominio por gran parte del subcontinente y favoreciendo al budismo. Tras la caída de los Maurya, la dinastía Sunga gobernó más de un siglo, marcando la persecución del budismo y el fortalecimiento del brahmanismo y el sistema de castas. En el siglo IV d.C. la dinastía Gupta, iniciada por Chandragupta I, alcanzó un periodo de paz, prosperidad económica y renacimiento hindú, incorporando elementos budistas.
Invasiones y dominio islámico
En el siglo X, Mahmud de Ghazni anexó Punjab; más tarde, Muhammad de Ghor (1173‑1206) subyugó el plano indo‑ganges. Tras su muerte, Qutb‑ud‑Din Aibak fundó la Dinastía de los Esclavos en Delhi (hasta 1288). En el siglo XVI, los mogoles, descendientes de Tamerlán, establecieron un vasto imperio que alcanzó su apogeo con el Taj Mahal (1631‑1648), un monumento índo‑islámico de mármol blanco.
Dominio colonial británico
El monopolio portugués desapareció con la Compañía Británica de las Indias Orientales. A lo largo del siglo XVIII, la rivalidad franco‑británica redujo la presencia francesa a unos pocos enclaves. La falta de unidad entre los reinos indios facilitó la expansión británica. En 1857 estalló la rebelión de los sepoys; tras su supresión, el Gobierno de la India pasó de la Compañía a la Corona británica (Acta de 1858). La Reina Victoria fue proclamada Emperatriz de la India en 1876.
Lucha por la independencia
El Congreso Nacional Indio, fundado en 1885, y figuras como Rabindranath Tagore y Mahatma Gandhi impulsaron la resistencia contra el dominio británico. Las Leyes Rowlatt (1919) y la Masacre de Amritsar (1919) intensificaron el movimiento, que adoptó la desobediencia civil y la no violencia (Satyagraha) bajo Gandhi. Los gobiernos de la India de 1935 y 1937 introdujeron legislaturas provinciales, pero la demanda de plena independencia persistió.
División y creación de India y Pakistán
Tras la Segunda Guerra Mundial, el Viceroy anunció la partición del país en dos estados soberanos, India y Pakistán, basados en criterios religiosos (15 de agosto de 1947). La partición provocó migraciones masivas y violencia comunal, especialmente en Punjab y Cachemira. La cuestión cachemirí quedó sin resolver, a pesar de los intentos de la ONU y de referéndums propuestos.
India post‑independencia
La Constitución republicana de 1949 abolió el concepto de “intocables” y estableció una democracia parlamentaria. Jawaharlal Nehru se convirtió en primer ministro. Tras su muerte en 1964, lo sucedieron Lal Bahadur Shastri, Indira Gandhi y Rajiv Gandhi, entre otros. El país enfrentó conflictos con Pakistán (guerras de 1965 y 1971), la creación de Bangladesh, y tensiones internas como el movimiento sij en Punjab, que culminó con el asesinato de Indira Gandhi en 1984.
Conflictos contemporáneos
Desde la década de 1990, la disputa territorial en Cachemira sigue activa, con enfrentamientos entre el ejército indio y militantes separatistas. En 1997, Kocheril R. Narayanan, perteneciente a la casta “intocable”, fue elegido presidente, simbolizando avances sociales.
Cultura y legado
Civilización india


