Historia de Asia

¡El hombre que apoyó a Hideyo Noguchi! Un genio necesita a una persona comprensiva

¡El hombre que apoyó a Hideyo Noguchi! Un genio necesita a una persona comprensiva

¿Cómo se convirtió en médico?

Hideyo Noguchi nació en 1876 en la prefectura de Fukushima, en la era Meiji. Cuando tenía apenas un año, sufrió una grave quemadura en la mano izquierda al caer en el fuego por descuido de su madre. La lesión le dejó una cicatriz permanente, pero también marcó el inicio de su determinación.

Su familia vivía en la pobreza; su padre era un alcohólico que apenas podía mantener el hogar. Sin embargo, la comunidad lo apreciaba por su buen carácter y lo apoyó cuando la situación se volvió insostenible.

En la escuela primaria, la discapacidad de su mano despertó la compasión de maestros y compañeros, que organizaron una colecta para costearle una cirugía. Un médico que regresaba de los Estados Unidos realizó la operación, permitiendo que Hideyo recuperara cierta funcionalidad. Ese gesto solidario sembró en él la convicción de que podía contribuir al mundo.

El encuentro con Morinosuke Chiwaki

Al terminar la primaria, Hideyo empezó a estudiar medicina bajo la tutela del doctor que le había operado. Fue entonces cuando conoció a Morinosuke Chiwaki, profesor de la Clínica Dental Takayama, un hombre seis años mayor que él y que se convirtió en su mentor y benefactor.

A los 20 años, Hideyo tomó prestados 40 yenes (aprox. 800 000 ¥) de su maestro para mudarse a Tokio, pero el dinero se agotó en menos de dos meses debido a sus gastos de ocio. Sin hogar, solicitó refugio a Chiwaki, quien lo acogió en su dormitorio de forma clandestina.

Hideyo deseaba aprender alemán en una escuela nocturna, pero carecía de fondos. Chiwaki, conmovido, aceptó financiar sus estudios a cambio de que Hideyo le ayudara a aumentar el salario del consultorio mediante sus ideas. Gracias a este acuerdo, Hideyo pudo pagar la matrícula y, posteriormente, la gestión del hospital le permitió cubrir el resto de sus gastos académicos.

A los 21 años, con el apoyo continuo de Chiwaki, obtuvo su licencia de médico. Sin embargo, al intentar abrir su propio consultorio descubrió que no contaba con los recursos necesarios y temía que los pacientes juzgaran su mano quemada. Decidió entonces dedicarse a la investigación, donde su genialidad brilló.

El cambio de nombre

En esa época, un libro popular describía a un personaje llamado Seisaku Nonoguchi, un estafador que vivía de las deudas. Dado que el nombre real de Hideyo era Kiyosaku Noguchi, muchos lo confundían con el personaje. Para evitar la asociación, decidió cambiar su nombre a Hideyo Noguchi, adoptando la versión más favorable del kanji "秀" que significa "excelente".

El cambio no fue sencillo, pero Chiwaki facilitó la adopción legal al encontrar a otra familia Noguchi en una localidad cercana que aceptó acogerlo. Así, Hideyo adoptó su nuevo nombre, que más tarde quedaría grabado en el billete de mil yenes.

Un lazo inquebrantable

Con la intención de estudiar en Estados Unidos, Hideyo se comprometió con la estudiante Masuko Saito, acordando una dote de 300 yenes (aprox. 6 millones de ¥). Al llegar a EE. UU., Masuko le preguntó si seguía casado; él siempre respondió que estaba ocupado con su investigación, evidenciando su falta de interés en el matrimonio.

Chiwaki, fiel a su promesa, devolvió la dote y canceló el compromiso. Además, financió el viaje de estudios de Hideyo con una beca de 500 yenes (aprox. 10 millones de ¥), que el joven médico utilizó en ocasiones para gastos personales, pero siempre contó con la comprensión de su benefactor.

¿Por qué Chiwaki hizo tanto por él? Simplemente porque quedó enamorado del talento de Noguchi. Chiwaki, dentista destacado y futuro presidente de la Asociación Dental de Japón, mantuvo una relación de apoyo mutuo: cuando Noguchi estaba en Japón, Chiwaki le brindaba ayuda; cuando Noguchi estaba en EE. UU., le mostraba su gratitud y le ofrecía su compañía.

Conclusión

Detrás del genio de Hideyo Noguchi había una figura comprensiva y generosa que creyó en él desde sus días de estudiante. Ese apoyo le permitió superar la pobreza, cambiar su nombre, y perseguir sus investigaciones que lo llevaron a convertirse en uno de los bacteriólogos más reconocidos del siglo XX.