Introducción
El 7 de diciembre de 1941, la Armada Imperial Japonesa lanzó un ataque sorpresa contra la base naval estadounidense en Pearl Harbor, Hawái. La ofensiva, ejecutada por aviones del Servicio Aéreo Naval, destruyó ocho acorazados, hundió o dañó numerosos buques y derribó más de ciento ochenta aviones.
Objetivos japoneses
Japón buscaba una acción preventiva para impedir que la Flota del Pacífico de EE. UU. interfiriera en sus planes de expansión por el sudeste asiático, donde pretendía asegurar recursos naturales como el petróleo y el caucho. La estrategia consistía en neutralizar la capacidad naval estadounidense, forzando a Washington a aceptar un tratado de paz favorable a Tokio.
Resultado inesperado
Lejos de lograr la rendición estadounidense, el ataque provocó una oleada de indignación en Estados Unidos. En cuestión de horas, el Congreso declaró la guerra a Japón, y pocos días después, Alemania e Italia también declararon la guerra a EE. UU., ampliando el conflicto a escala global.
El ataque unió a la población americana y desencadenó una movilización masiva de recursos industriales y humanos. La entrada de EE. UU. en la Segunda Guerra Mundial marcó un punto de inflexión que, con el tiempo, conduciría a la derrota de las Potencias del Eje.