1. La conquista española del Imperio Inca podría haberse retrasado o evitado
La conversión de Atahualpa al cristianismo habría supuesto una gran victoria propagandística para los españoles, pero al mismo tiempo habría dificultado justificar su invasión bajo la bandera de la evangelización. Ante la apariencia de un aliado cristiano, los conquistadores quizás se habrían visto obligados a negociar un tratado de paz o, en el peor de los casos, a abandonar sus ambiciones en el Perú.
2. Atahualpa habría podido mantener su independencia
Con la condición de monarca cristiano, Atahualpa podría haber usado su nuevo estatus para movilizar a la población inca contra los invasores, argumentando que los españoles no eran verdaderos cristianos sino meros explotadores. Esa retórica habría facilitado la unión del Imperio y, potencialmente, una resistencia exitosa.
3. El cristianismo se habría extendido por el Imperio Inca
De haber adoptado la fe, Atahualpa habría promovido activamente el cristianismo entre sus súbditos. Con el respaldo del poder político, la religión europea podría haberse difundido rápidamente, convirtiendo al Imperio en una nación mayoritariamente cristiana.
4. La historia de Sudamérica habría tomado otro rumbo
Un retraso o la cancelación de la conquista habría permitido al Imperio Inca sobrevivir y quizá convertirse en una potencia regional. Alternativamente, una colonización española más estable y pacífica habría consolidado al continente como una zona predominantemente católica, pero bajo condiciones políticas distintas a las que conocemos.