El periodo de los Tres Reinos (184‑234) fue testigo de innumerables héroes, pero pocos conocen lo que ocurrió después de la muerte de Zhuge Liang.
El caos posterior a los Tres Reinos
Tras la caída de Wei, fundado por Cao Cao, la dinastía Jin, establecida por la familia Sima, logró unificar China. Sin embargo, las luchas internas entre los clanes Sima y la presión de los llamados “Cinco Bárbaros” sumieron al país en una nueva época de conflicto conocida como la era de los Seisteen Reinos.
Fu Jian y el Former Qin
Fu Jian (337‑385) fue el tercer monarca del estado Former Qin, cuya capital era Chang’an. Nacido en la tribu Di, fue sobrino del fundador Fu Jian y ascendió al trono tras la muerte del tiránico Fu Sheng.
Con el apoyo del general Liu Wei y la lealtad de la corte, Fu Jian consolidó su poder, nombró al talentoso funcionario Han Wang Meng y adoptó una política de inclusión étnica que buscaba integrar a chinos, Xianbei, Qiang y otras tribus bajo un mismo gobierno.
Entre sus reformas destacan la mejora de las vías, la reducción de cargos inútiles, la promoción de la agricultura y la fundación de escuelas. Su objetivo era crear una sociedad en la que todas las etnias convivieran con igualdad.
Política de conciliación étnica
Para equilibrar el poder, trasladó a los Xianbei y Qiang cerca de Chang’an, mientras desplazó a su propia tribu Di a regiones más alejadas. Además, nombró a oficiales chinos como Wang Meng y a generales Xianbei como Murong Chui, evitando el favoritismo hacia su propia gente.
La batalla del Río Fei (383)
El momento decisivo de su reinado fue la invasión del reino Jin del Este. Con un ejército que según crónicas superaba el medio millón de hombres, Fu Jian avanzó desde Hebei hasta Jiankang, la capital del Jin del Este.
El Jin del Este, liderado por el canciller Xie An, contaba con apenas 60‑80 000 soldados. A pesar de la abrumadora superioridad numérica de Former Qin, la batalla terminó en una sorprendente derrota para Fu Jian.
Factores clave fueron la falta de cohesión entre las tropas multiculturales, la deserción de muchos soldados chinos y la alta moral de los defensores del Jin, que luchaban por la supervivencia de su estado.
La derrota desintegró el Former Qin: sus vasallos se rebelaron y el propio Fu Jian fue asesinado en 385 por el general Qiang Yao Chang.
Patrocinio del budismo
Fu Jian también es recordado por su apoyo al budismo. Bajo su mandato, el monje indio Kumarajīva llegó a Chang’an y tradujo importantes textos budistas al chino, sentando las bases para la difusión del budismo en el norte de China y, posteriormente, en Japón y el sudeste asiático.
Evaluación histórica
Fu Jian fue uno de los pocos gobernantes de la era de los Seisteen Reinos que buscó la unidad mediante la meritocracia y la tolerancia étnica. Su visión idealista y sus reformas fueron posibles gracias al talento de Wang Meng, pero su falta de control sobre la oposición interna y su exceso de confianza lo llevaron al fracaso.
Comparado con figuras como Cao Cao, Julio César o Oda Nobunaga, Fu Jian comparte la característica de ser un innovador que, pese a sus éxitos iniciales, fue traicionado por sus propios subordinados.
Si la batalla del Río Fei hubiera sido diferente, la historia de China podría haber tomado otro rumbo, pero su legado cultural, especialmente en la transmisión del budismo, perdura hasta hoy.