Tras la invasión japonesa de Manchuria en 1931, Estados Unidos adoptó una postura cautelosa, basada en la diplomacia y en la no‑reconocimiento de los territorios adquiridos por la fuerza.
1. Condena y no reconocimiento
Washington denunció la agresión japonesa y se negó a reconocer al Estado títere de Manchukuo, siguiendo una política de no‑legitimación de conquistas militares.
2. Doctrina Stimson
En enero de 1932, el secretario de Estado Henry L. Stimson proclamó la Doctrina Stimson, que establecía que EE. UU. no reconocerían cambios territoriales fruto de la agresión. Fue un gesto simbólico sin acciones militares inmediatas.
3. Apoyo a la Sociedad de Naciones
Estados Unidos respaldó los intentos de la Sociedad de Naciones de abordar la crisis manchú. La organización aprobó una resolución condenatoria, pero Japón la ignoró y mantuvo su ocupación.
4. Medidas económicas
Se impusieron restricciones limitadas, como la prohibición de exportar ciertos materiales con uso militar. Estas sanciones resultaron insuficientes para afectar la economía o el esfuerzo bélico japonés.
5. Leyes de Neutralidad
Las Leyes de Neutralidad buscaban evitar la participación estadounidense en conflictos externos, limitando la ayuda financiera y el suministro de armas a beligerantes. No impidieron la acción diplomática ni la expresión de desaprobación.
6. Diplomacia y negociaciones
EE. UU. mantuvo diálogos con Japón y otras potencias para buscar una solución pacífica, pero sin éxito; Japón consolidó su control sobre Manchuria.
7. Opinión pública e aislacionismo
La población estadounidense estaba mayormente en contra de una intervención militar en Asia, concentrada en la recuperación de la Gran Depresión y en una política aislacionista.
En conjunto, la respuesta estadounidense fue limitada: condenas diplomáticas, la Doctrina Stimson y algunas sanciones económicas, sin acciones militares significativas.