Esta es la continuación de la historia de los oni que iniciamos en el artículo anterior.
En la Nihon Shoki los demonios que aparecen en el relato del emperador Saimei se interpretan como "energías apasionadas": rencores, maldiciones o demonios malignos. En la última publicación describimos esa versión del texto.
Ahora analizaremos otro documento histórico, el Fuso Ryakuki, redactado al final del período Heian, que también menciona la relación entre Saimei y un demonio. Lo compararemos con la Nihon Shoki y exploraremos las motivaciones políticas detrás de ambas versiones.
¿Qué contiene el Fuso Ryakuki?
El texto relata dos episodios:
- El primer año del reinado de Saimei (655).
- El verano de 661, citando la misteriosa desaparición del "gobierno de Mononobe".
En el Fuso Ryakuki se menciona explícitamente al responsable del tatari (maleficio), mientras que la Nihon Shoki lo describe de forma difusa, sin usar la palabra "oni" pero aludiendo al mismo concepto.
El personaje señalado es el ministro Soga no Emishi (también conocido como Soga no Iruka en algunas fuentes).
¿Por qué la Nihon Shoki suaviza el relato?
La versión más plausible es que los redactores quisieron reforzar la legitimidad de los gobernantes de su tiempo. La Nihon Shoki cubre la historia hasta el emperador Jitō y muestra de forma favorable a figuras como el emperador Tenji (generación 39), el emperador Jitō (generación 41) y Nakatomi Kamatari.
En cambio, el emperador Tenmu, quien ordenó la compilación de la crónica, aparece con críticas implícitas, como la mención de la espada Kusanagi como causa de una maldición. Esa crítica se asemeja a la que aparece siglos después en los relatos sobre el emperador Kanmu.
La compilación finalizó entre 717 y 723, durante el período Nara, cuando la influencia de Tenmu ya estaba decayendo. La emperatriz Genshō (reinado 715‑724), nieta de Tenmu y descendiente de Tenji, pudo haber impulsado una versión que favoreciera a su linaje.
En este contexto, el papel de Fujiwara no Fuhito resulta clave: como descendiente de Nakatomi Kamatari y uno de los principales arquitectos de la crónica, su posición le permitió moldear la narrativa.
La vida de Fujiwara no Fuhito
Fujiwara no Fuhito era hijo de Nakatomi Kamatari. Quedó huérfano a los 11 años y participó en la guerra Jinshin a los 13, sin recibir honores ni castigos. Gracias a la protección de la familia Omi (príncipe Ōtomo), logró ascender desde un puesto bajo.
Su nombre aparece por primera vez en los anales en febrero de 689, cuando fue nombrado juez. Un año después, tras la muerte de Tenmu, la emperatriz Jitō ascendió al trono; Fuhito tenía entonces 32 años.
En 682, el príncipe Kusakabe, hijo de Jitō, fue nombrado heredero, pero murió en 689 a los 28 años. Durante ese período, Fuhito actuó como consejero cercano de Kusakabe.
En 697, su hija Miyako se casó con el futuro emperador Monmu (nieto de Jitō), consolidando la influencia de la familia Fujiwara. Más tarde, su nuera Agata Inukai no Michiyo, madre del futuro emperador Shōmu, también reforzó esos lazos.
Relación entre la emperatriz Jitō y Fujiwara no Fuhito
En 686, tras la muerte de Tenmu, surgió el misterioso caso del príncipe Ōtsu, quien planeó una rebelión apoyado por el príncipe Kawashima, hijo de Tenji. La conspiración terminó en suicidio forzado, aunque los detalles siguen siendo ambiguos y se sospecha de un complot mayor.
El príncipe Ōtsu, tercer hijo de Tenmu, carecía de apoyo suficiente; en contraste, el príncipe Kusakabe contaba con el respaldo de la emperatriz Jitō, lo que sugiere que Jitō favorecía a su propio linaje.
Este episodio se conecta con el «Incidente de Isshi», en el que Tenji, Nakatomi Kamatari y sus descendientes (incluido Fuhito) jugaron papeles decisivos. La coincidencia sugiere que la familia Fujiwara pudo haber sido utilizada como herramienta política.
Resumen
La referencia a un tatari que afecta al príncipe mayor y a Nakatomi Kamatari implica que Fujiwara no Fuhito también estaba bajo sospecha. Cuando el emperador Saimei menciona una maldición, parece cuestionarse por qué Fuhito permanece intacto.
Durante el Incidente de Isshi, es probable que existiera una mano oculta detrás tanto del príncipe mayor como de Nakatomi Kamatari. La teoría más razonable es que Saimei manipuló los acontecimientos para su propio beneficio.
La frase “destruir al señor Soga” se convirtió en el eje de la narrativa, y el temor a una calamidad (como una plaga) pudo haber alimentado la aparición del «oni» en la Nihon Shoki como una forma de explicar lo inexplicable.