Historia de Asia

Por qué los samuráis llegaron a ser tan empleados

Situación política local

Durante el periodo de gobierno cloacal (insei) de los emperadores Shirakawa, Toba y Go‑Shirakawa, la política del centro estaba sumida en la confusión y los conflictos se extendían también a las provincias.

  • 939 – Levantamiento de Taira no Masakado en Kanto y revuelta de Fujiwara no Sumitomo en la zona del mar interior de Setouchi.
  • 1019 – Invasión de los piratas Toi en Kyushu, repelida por samuráis locales.
  • 1028 – Rebelión de Taira no Tadatsune en Kazusa, sofocada por Minamoto no Yorinobu de la rama Seiwa‑Genji.
  • 1051‑1062 – Guerra de los nueve años (Rikuoku) entre los oficiales provinciales (kokushi) y la poderosa familia Abe de Mutsu.
  • 1083‑1087 – Guerra Gosannen en Mutsu y Dewa, donde los Minamoto, apoyados por los Kiyohara, vencieron a los samuráis del este.

Tras estos enfrentamientos, la rama Seiwa‑Genji consolidó una poderosa red de guerreros, pero el gobierno imperial, temeroso de su creciente influencia, empezó a limitar sus donaciones y a restringir su poder.

Aparición de los monjes guerreros

  • Siglos VIII‑IX – Desarrollo de los shōen (latifundios) que provocó escasez de mano de obra y la necesidad de proteger propiedades.
  • Siglo X – Los grandes propietarios obtienen el derecho de “no‑transporte/no‑entrada”, lo que les permite eximir impuestos y evitar inspecciones.
  • Siglo XI – Crecimiento de los templos y santuarios armados; los monjes se organizan en grupos guerreros (sōhei) para defender sus dominios.

Los desastres frecuentes y la corrupción política del siglo IX debilitaron la seguridad pública, convirtiendo a los templos en blancos de saqueos. Como respuesta, los sōhei se convirtieron en una fuerza militarizada que, a finales del periodo Heian, participó en luchas de poder tanto contra otros templos como contra la corte imperial y los regentes.

El emperador Shirakawa, pese a su gran autoridad, tuvo que enfrentar la amenaza de los sōhei de Enryaku‑ji en el monte Hiei, lo que lo llevó a buscar alternativas para contrarrestar su influencia.

El papel de los samuráis

Para limitar el poder político y militar de los templos, la corte empezó a promover a los samuráis como guardias personales y fuerzas de represión. Desde el final del periodo Heian, los dos grandes pilares del poder militar en Japón fueron los samuráis y los monjes guerreros; los primeros se emplearon precisamente para contener a los segundos.

Los samuráis no temían a los castigos divinos o budistas y podían actuar con mayor eficacia bajo las órdenes del emperador. Shirakawa organizó un cuerpo de samuráis que sirvieron como guardia personal, tanto para su retiro como para sus peregrinaciones, y que también acompañó a los líderes del clan Genpei.

Esta política consolidó el uso intensivo de los samuráis en la política japonesa, marcando el inicio de su preponderancia en la era feudal.