La batalla del Monte Inaba marcó la derrota de la familia Saitō a manos de Oda Nobunaga. A partir de ese momento, Nobunaga aceleró su campaña para unificar el país.
De Inabayama a Gifu
Tras la caída de Inabayama, Nobunaga trasladó su base del Monte Komaki al Monte Inaba. Renombró tanto el castillo como la villa como Gifu, inspirándose en el concepto chino de "gobernar el mundo bajo el cielo" (天下布武, Tenka Fubu). Desde entonces, el castillo pasó a llamarse Castillo de Gifu.
Razones estratégicas del traslado
El Castillo de Gifu era un yamashiro (castillo de montaña) situado en la cima del Monte Kinka. Los yamashiro suelen carecer de agua y alimentos en caso de asedio, pero su posición dominante permite una defensa natural y una vigilancia constante del territorio circundante.
Si los castillos de apoyo y las aldeas bajo control del señor estaban bien asegurados, el castillo principal podía resistir largos asedios sin necesidad de grandes reservas. Además, la ubicación de Gifu ofrecía dos ventajas decisivas:
- Una vista panorámica que abarcaba desde el centro de Nagoya hasta Sekigahara, lo que facilitaba la detección temprana de enemigos.
- Los ríos Nagara y Kiso formaban fosos naturales; cruzar estos cauces exponía al invasor a la llanura de Norio, donde el ejército de Nobunaga podía organizar una contraofensiva.
En resumen, el Monte Kinka y el Castillo de Gifu actuaban como una fortaleza natural que combinaba altura, visibilidad y barreras fluviales.
Contexto histórico (1568‑1573)
Durante la década siguiente, desde Gifu, Nobunaga logró hitos clave:
- 1568: Entrada triunfal en Kioto y reconocimiento del shogun Ashikaga Yoshiaki.
- 1570: Victoria sobre los clanes Asai y Asakura en la batalla de Anegawa.
- 1573: Expulsión de Ashikaga Yoshiaki, que supuso la caída del shogunato Muromachi.
- 1573: Batalla de Nagashino, donde la infantería armada con arcabuces derrotó a los caballeros.
Estos acontecimientos sentaron las bases para la construcción del siguiente gran proyecto: el Castillo de Azuchi.
El Castillo de Azuchi (1576)
En 1576, Nobunaga erigió en el Monte Azuchi un castillo de seis pisos sobre el nivel del suelo y un sótano, alcanzando los 32 m de altura. No era simplemente una fortaleza militar; su objetivo principal era político.
Desde Azuchi, Nobunaga podía:
- Controlar el acceso a la región de Chūgoku y al templo Ishiyama Hongan‑ji en Osaka.
- Mantener una posición estratégica entre Kyoto y Owari, sin abandonar la zona del Tōkai.
- Mostrar su poder mediante una arquitectura lujosa que se veía desde todas las direcciones, convirtiendo el castillo en un símbolo de autoridad.
El castillo se convirtió en escenario de torneos de sumo, iluminaciones nocturnas y eventos con entrada paga, prácticas que más tarde heredaría Hideyoshi para sus propios proyectos, como el Castillo de Osaka y el Jurakudai.
Un castillo pionero
Azuchi se considera el primer "castillo moderno" de Japón: combinaba funciones defensivas con espacios residenciales y ceremoniales, y estaba pensado para impresionar tanto a aliados como a enemigos.
Sin embargo, tres años después de su finalización, Nobunaga fue traicionado por Akechi Mitsuhide en el Incidente de Honnō‑ji, y el castillo quedó como su última residencia.
Hipótesis sobre el futuro de Nobunaga
Estudios recientes sugieren que Nobunaga planeaba trasladar su base a Osaka, una idea que habría continuado bajo el mando de Hideyoshi. Aunque nunca se materializó, la sucesiva reubicación de sus fortalezas refleja una estrategia constante: mover el centro de poder a lugares cada vez más adecuados para la expansión del Tenka Fubu.
¿Qué habría ocurrido si Nobunaga no hubiera sido asesinado? La historia de Japón podría haber tomado un rumbo totalmente distinto bajo su visión de unificar el país bajo un solo señor.