Historia de Asia

¿Por qué el antiguo Japón trasladó su capital con frecuencia?

En el Japón antiguo, el traslado de la capital no era un cambio administrativo como el que imaginamos hoy, sino el movimiento físico del propio palacio imperial. Este fenómeno se conoce como sengū, que literalmente significa “mover un edificio espléndido”.

Palacio y traslado

¿Qué diferencia hay entre "miya" y "capital"?

En la lengua japonesa clásica, miya se refiere al edificio del palacio, mientras que capital designa el lugar donde se encuentra ese edificio. Por tanto, el sengū consiste en trasladar la miya a otro sitio, lo que a su vez convierte ese nuevo lugar en la capital.

Cómo se realizaban los traslados

Tras la época de Asuka, el gobierno seguía al palacio: cuando el emperador cambiaba de generación, el palacio se desmontaba, se transportaba y se volvía a montar en la nueva ubicación. Este método permitía que el proceso durara sólo unos pocos meses.

Ejemplos de traslados

Asuka‑kyō y Fujiwara‑kyō (finales del siglo VII) estaban a apenas 5 km de distancia, formando una ciudad compacta de unos 5‑6 km². Posteriormente, en 694, la emperatriz Jitō fundó Fujiwara‑kyō siguiendo el modelo de la arquitectura de la dinastía Tang.

En el siglo VIII, el traslado a Nagaokakyo se benefició de la confluencia de los ríos Kizu y Yodo, lo que facilitó el transporte fluvial. La construcción del nuevo palacio se completó en menos de seis meses con la ayuda de 310 000 obreros.

Nueve años después, en 794, el emperador Kanmu trasladó la capital a Heian‑kyō (actual Kioto), a unos 10 km de Nagaokakyo, buscando una posición estratégica tanto para el tráfico terrestre como para el fluvial.

Motivos de los traslados

Los principales factores fueron:

  • El sengū asociado al ascenso de un nuevo emperador.
  • La necesidad de ampliar el complejo administrativo bajo el sistema ritsuryō, que requería amplias áreas para oficinas y residencias oficiales.
  • Conflictos de poder, desastres naturales o fallos en la ingeniería hidráulica que ponían en riesgo la población.
  • Creencias en los “tatari” (maldiciones) que podían obligar a un cambio drástico.

La facilidad de mover el palacio, gracias a la proximidad de ríos y carreteras como las tres rutas norte‑sur (Kamitsumichi, Nakatsumichi y Shimotsumichi) y los ejes este‑oeste, hizo que los traslados fueran frecuentes y relativamente rápidos.

En resumen, la capital del antiguo Japón se desplazaba tantas veces porque el propio concepto de capital estaba ligado al palacio físico, y la geografía y la infraestructura facilitaban su traslado.