Antecedentes
Tras la firma del Tratado de Amistad Sino‑japonés, Japón abrió Corea al comercio y buscó una base para expandirse hacia el continente.
Desde entonces, la península coreana se convirtió en el escenario de dos guerras por poder entre Japón y China.
Incidente de Imo (1882)
En 1880 el gobierno japonés estableció una legación en Hanseong (actual Seúl) para fomentar el comercio. En ese momento el rey Gojong estaba bajo la influencia del ministro Yi Yeong‑hyeong, quien buscaba reformas apoyadas por Japón.
Los conservadores, leales a la dinastía Qing y liderados por el Daewon‑gun, se opusieron a la modernización. En 1882, el descontento militar estalló en el Incidente de Imo, cuando tropas coreanas atacaron la residencia de Yi Yeong‑hyeong y la legación japonesa.
El levantamiento fracasó, pero aisló a Yi Yeong‑hyeong de Japón y lo acercó a la China Qing, lo que obligó al envío de tropas japonesas y chinas y agudizó la rivalidad entre ambos poderes.
Golpe de Gapsin (1884)
El tratado Japón‑Corea de 1882 concedió a Japón derechos de guardia y reparaciones, lo que impulsó a reformistas pro‑japoneses como Kim Ok‑gyun y Pak Yung‑hyo. Inspirados en la Restauración Meiji, intentaron modernizar Corea.
Aprovechando la derrota de la China Qing en la Guerra Sino‑francesa (1884), los reformistas organizaron el Golpe de Gapsin. Japón brindó apoyo, pero la intervención rápida de tropas chinas sofocó el levantamiento.
El fracaso del golpe reforzó la dependencia coreana de la Qing y aumentó la hostilidad japonesa.
Datsu‑A‑Ron y la política de Fukuzawa (1885)
En 1885, Yukichi Fukuzawa publicó el ensayo Datsu‑A‑Ron, argumentando que Japón debía abandonar la “cooperación asiática” y alinearse con las potencias occidentales, incluso mediante la fuerza contra la Qing y Corea.
El texto estimuló la corriente militarista en Japón y, aunque el Tratado de Tianjin (1885) evitó un conflicto abierto, Japón mantuvo su ambición de armarse y buscar apoyo británico para un futuro enfrentamiento con la China Qing.
Camino a la guerra sino‑japonesa
Rebelión de Donghak y la intervención china (1894)
En 1894 estalló la Rebelión de los campesinos Donghak en Corea, motivada por agravios sociales y la oposición a la influencia extranjera. El gobierno coreano solicitó ayuda a la Qing, que envió tropas.
Japón, bajo el Tratado Anglo‑japonés de 1894, también intervino, y los dos ejércitos se enfrentaron en la península.
Guerra sino‑japonesa (1894‑1895)
Con el respaldo británico, Japón declaró la guerra a la dinastía Qing. Gracias a una mejor disciplina, entrenamiento y armamento, las fuerzas japonesas avanzaron rápidamente, expulsando a los chinos de Corea y ocupando la península de Liaodong.
La victoria se consolidó con la derrota de la Flota Beiyang en la Batalla del Río Yalu y la captura de Weihaiwei.
El conflicto costó unos 200 millones de yenes (tres veces el presupuesto nacional) y movilizó a 170 000 soldados.
El primer ministro Aritomo Yamagata, ante la Dieta Imperial, defendió la necesidad de proteger la “línea de soberanía” y los intereses económicos de Japón, incluida Corea, como base para la expansión ultramarina.