En la clase de historia japonesa se suelen recordar cuatro shogunes del shogunato Muromachi: Ashikaga Takauji (1.º), Yoshimitsu (3.º), Yoshimasa (7.º) y Yoshimitsu (15.º). Entre ellos, el 15.º shogun, Ashikaga Yoshinori, destaca por haber accedido al poder mediante un singular sorteo.
Ashikaga Yoshinori
Yoshinori nació en 1394, hijo del shogun Yoshimitsu y hermano mayor de Yoshimochi, quien sería el cuarto shogun. A los diez años ingresó al monasterio Tendai y, a los quince, tomó los votos sacerdotales. Su vida monástica y su falta de experiencia militar lo convirtieron en un candidato inesperado para el cargo.
El contexto del shogunato
Tras la muerte del shogun Yoshimitsu en 1408, su hijo Yoshimochi asumió el trono sin haber dejado un testamento claro. La sucesión quedó en entredicho y, para evitar enfrentamientos entre los daimyō, Yoshimochi decidió determinar al próximo shogun mediante un sorteo sagrado, una práctica que en la época confería legitimidad divina.
El sorteo favoreció a Yoshinori, a pesar de estar retirado del mundo secular y de no haber ejercido funciones militares. Su nombramiento sorprendió a la aristocracia y a los clanes guerreros, que esperaban que un sacerdote asumiera el cargo.
Política y reformas de Yoshinori
Una de sus primeras acciones fue resolver la disputa sucesoria entre la Corte del Norte y la del Sur, apoyando al emperador del Norte y evitando que la facción surista reactivara sus pretensiones. Además, fortaleció la autoridad del shogunato central, restableció el control financiero y reorganizó el sistema militar, creando un cuerpo de tropas directamente bajo su mando en Kanto y Kyushu.
Yoshinori también buscó someter al poder religioso de los templos Tendai, especialmente al monte Hiei, y reprimió con dureza a los monjes guerreros de Enryaku-ji que se oponían a sus medidas. Sus políticas incluyeron castigos severos, como decapitaciones y confiscaciones de tierras, incluso por ofensas menores.
El apodo de “general demonio”
Su gobierno autoritario y su tendencia a aplicar castigos extremos le valieron el sobrenombre de “general demonio”. No sólo persiguió a comerciantes y daimyō, sino también a funcionarios, sacerdotes y monjes, a menudo por cargos triviales.
Asesinato y legado
En 1441, el daimyō Mitsusuke Akamatsu, temeroso de su poder, lo asesinó en su residencia. La muerte de Yoshinori marcó el inicio de la decadencia del shogunato Ashikaga, que culminaría en la Guerra Ōnin (1467‑1477). Recientemente, historiadores han revaluado su papel, señalando que sus medidas contra el poder de los templos fueron esenciales para la posterior unificación de Japón bajo Oda Nobunaga e Tokugawa Ieyasu.