Desde la era Taishō hasta los primeros años de la era Shōwa, la cultura popular se consolidó y se expandió rápidamente, marcando una transformación profunda en la vida cotidiana de los japoneses.
Urbanización de Japón y cambios en la vida cotidiana
Tras la Primera Guerra Mundial, la urbanización e industrialización aceleraron, sobre todo en Tokio y Osaka. El número de personas con educación secundaria y superior creció de forma vertiginosa, y la mayor parte de la población activa se concentró en empleos de oficina, convirtiéndose en los típicos salarymen. Las mujeres también ingresaron al mercado laboral como mecanógrafas y operadoras telefónicas, dando origen a la categoría de mujeres profesionales.
En los distritos comerciales como Ginza y Shinsaibashi, la moda occidental se impuso: las moga (modern girls) lucían cortes de pelo al estilo occidental, faldas y sombreros bombín, mientras que los mobo (modern boys) adoptaban vestimentas similares.
Los hábitos alimenticios se occidentalizaron; platos como el tonkatsu y el curry con arroz se volvieron habituales.
El centro de la ciudad se transformó con la construcción de edificios de hormigón armado, como el Edificio Marunouchi, y el desarrollo de redes de suministro de agua y gas modernizó el paisaje urbano.
El crecimiento de los suburbios dio lugar a viviendas de clase media conocidas como casa cultural, caracterizadas por combinar estilos japoneses y occidentales, con habitaciones al estilo occidental y puertas de cristal. Después del Gran Terremoto de Kanto, se intensificó la construcción de casas de madera y edificios de cuatro a cinco pisos en Tokio y Yokohama.
El transporte urbano experimentó avances notables: tranvías, autobuses, taxis de 1 yen y la apertura de líneas de metro en Tokio y Osaka. Las compañías ferroviarias privadas, como la Hanshin, desarrollaron centros comerciales terminales cerca de las estaciones y promovieron la construcción de viviendas, parques de atracciones y onsens. Además, la empresa operó la famosa Revue Takarazuka y abrió grandes almacenes en Umeda.
En contraste, en las zonas rurales la electrificación y la iluminación se generalizaban, pero persistían grandes brechas culturales y económicas entre el campo y la ciudad, fenómeno conocido como estructura dual.
Desarrollo de la cultura popular
En 1907 la tasa de matrícula escolar primaria superó el 97 %, garantizando alfabetización masiva. En la década de 1920, la asistencia a la escuela secundaria pasó de 170 000 a más de 340 000 alumnos en 1930. La Ley de Escuelas Secundarias y la de Universidades (1918) amplió la oferta de educación superior, incrementando el número de universitarios de 9 000 en 1918 a más de 70 000 en 1930.
El aumento de instituciones educativas impulsó la circulación de periódicos; al final de la era Taishō, diarios como Asahi, Mainichi y Nihon Shimbun imprimían más de un millón de copias. Surgieron revistas de entretenimiento dirigidas a distintos públicos: Weekly Asahi, Shufu no Tomo (para mujeres), Weekly Diamond (economía) y otras.
En la era Shōwa apareció la literatura barata, como los libros de un yen y la colección Iwanami Bunko, democratizando el acceso a la lectura. Simultáneamente, la radio y el cine se convirtieron en medios masivos que despertaron el interés público por la política, la vida laboral y los derechos humanos.
Desarrollo de la radiodifusión y el cine
La radio comenzó en 1925 en Tokio, Osaka y Nagoya; al año siguiente se fundó la NHK. Programas populares incluían radionovelas y transmisiones deportivas, como el inicio del Tokyo Big6 Baseball. Tras el Incidente de Manchuria (1931), la audiencia superó el millón de oyentes.
El cine, inicialmente mudo, contó con narradores llamados benshi. En 1930 llegó el sonido y las películas habladas, conocidas como talkies, revolucionando la experiencia cinematográfica.
Académicos y arte de la era Taishō a inicios de la era Shōwa
El clima democrático de Taishō favoreció la introducción de ideas occidentales y el auge de la investigación científica. Intelectuales como Tanzan Ishibashi promovieron el pacifismo y el desarrollo económico sin colonias, mientras que el marxismo ganó adeptos entre jóvenes como Hajime Kawakami.
Avances en ciencias naturales y tecnología
La interrupción de importaciones de tintes y químicos durante la Primera Guerra Mundial estimuló la investigación nacional. En 1917 se fundó el RIKEN para competir en física y química. En esa época también surgieron el Instituto Kitasato, el Instituto Aeronáutico de la Universidad Imperial de Tokio y el Instituto de Investigación de Terremotos.
Destacados logros incluyen la antena Yagi de Hidetsugu Yagi, el acero magnético KS de Kotaro Honda y la investigación contra la fiebre amarilla de Hideyo Noguchi.
Campo literario: declive del naturalismo y surgimiento de nuevas corrientes
Shirakaba
La revista Shirakaba promovía el crecimiento personal y el ego, con autores como Mushanokoji Saneatsu, Shiga Naoya y Arishima Takeo.
Escuela Shinshichō
Fundada en 1907 por Kaoru Osanai, buscaba un realismo renovado; participaron Natsume Sōseki, Ryūnosuke Akutagawa, Kan Kikuchi y Yūzō Yamamoto.
Esteticismo
Exploraba la belleza sensual; representantes incluyen Kafu Nagai y Junichirō Tanizaki.
Literatura popular
Autores como Kaizan Nakazato, Eiji Yoshikawa y Edogawa Ranpo escribieron novelas de gran difusión en periódicos y revistas, destacando el género policial.
Shinkankakuha
Desde 1924, con figuras como Riichi Yokomitsu y Yasunari Kawabata, buscaba renovar la forma y los sentidos de la literatura.
Literatura proletaria
En la transición Taishō‑Shōwa, el movimiento proletario surgió junto al auge del socialismo y el sindicalismo; revistas como Tane Maku Hito y Bungei Sensen fueron sus plataformas. Obras destacadas incluyen Crabcraft Ship de Takiji Kobayashi y Ciudad sin sol de Sunao Tokunaga.
Arte y expresión libre
En 1924 se fundó el Teatro Pequeño de Tsukiji, un referente del movimiento shingeki que buscaba actuaciones libres de las convenciones tradicionales.
En música, la influencia occidental se consolidó: la soprano Tamaki Miura interpretó Madama Butterfly, Kosaku Yamada dirigió la primera sinfonía japonesa en 1916, y en 1925 se creó la Japan Symphony Association bajo Hidemaro Konoye.
El gramófono pasó de ser importado a producirse localmente en formato de disco, impulsando la venta masiva de discos y la popularización de la canción ligera.
En artes plásticas, la exposición imperial de 1907 (primer gran salón del Ministerio de Educación) y la exposición imperial de 1919 mostraron la coexistencia de pintura japonesa, pintura occidental y escultura. Destacaron miembros de la Nika Association como Ryūzaburō Umehara, Sotaro Yasui y Narashige Koide, y de la Shunyōkai como Ryūsei Kishida. En pintura tradicional, figuras como Yokoyama Taikan, Kanzan Shimomura y Seison Maeda continuaron la tradición del Japan Fine Arts Exhibition.