En este artículo conocerás la figura de Iwakura Tomomi, una de las personalidades más influyentes de la transición del Japón feudal al moderno.
Su nombre aparece con frecuencia en relatos que abarcan desde el final del período Edo hasta la era Meiji, aunque a menudo se desconoce qué hizo exactamente. A continuación, repasaremos brevemente su vida y logros, incluyendo el motivo por el que su retrato aparece en la antigua moneda de 500 yenes.
Iwakura Tomomi, un funcionario de bajo rango

Nació en 1825 como segundo hijo de la familia Horikawa. Al no disponer de herencia, fue adoptado alrededor de los 13 años por la familia Iwakura, que le dio el nombre de Gumi. La familia Iwakura era una rama menor de la nobleza (kugyō) y, por tanto, su rango y posición oficial eran modestos.
A los 28 años entró en contacto con la corte imperial a través del regente Takatsukasa, lo que le abrió las puertas al mundo político.
Participación en el movimiento Sonno‑jōi y la crisis de los tratados desiguales

El incidente de 1858
En 1858 el gobierno shogunal firmó el tratado de amistad y comercio con Estados Unidos, conocido como el Tratado Harris. Iwakura, junto a otros funcionarios, se opuso firmemente a la apertura forzada del país y participó en la protesta de los 88 nobles que intentó impedir la firma del tratado.
La purga Ansei y el asalto a Sakuradamon
Solo tres meses después, el rōjū Ii Naosuke firmó el mismo tratado sin la autorización del emperador Kōmei, lo que desencadenó la famosa purga Ansei. Iwakura, temiendo la ruptura entre la corte y el shogunato, intentó mediar como representante del shogunato en Kioto, pero sus esfuerzos fueron interpretados como una postura pro‑shogunato y fue marginado.
En marzo de 1860, el asesinato de Ii Naosuke en el incidente de Sakuradamon marcó el fin de la purga, pero también intensificó la polarización entre los defensores del “sonno‑jōi” (reverencia al emperador y expulsión de los extranjeros) y los partidarios de la cooperación con el shogunato (kōbu‑gattai).
El fin del shogunato y el nacimiento del nuevo gobierno Meiji
Los últimos años del shogunato
En 1865 Iwakura empezó a estrechar lazos con los líderes de Satsuma, como Saigō Takamori y Ōkubo Toshimichi, y abogó por una reconciliación entre los dominios de Chōshū y Satsuma. Sin embargo, la corte imperial y el shogunato rechazaron sus propuestas, lo que llevó al fallido “Incidente de Kinmon” y al posterior asesinato del shogún Tokugawa Iemochi.
Tras la muerte del emperador Kōmei (1867) y el suicidio del último shogún Tokugawa Yoshinobu, Iwakura se convirtió en uno de los principales arquitectos del movimiento que puso fin al gobierno feudal.
La Restauración Meiji
En octubre de 1867 el shogún anunció la devolución del poder al emperador (Taisei Hōkan). Iwakura, junto a los daimyō de Satsuma, Tosa y Fukui, impulsó la “Restauración del Gobierno Imperial” (Ōsei Fukko), que abolió oficialmente el shogunato.
En 1868 estalló la guerra Boshin entre las fuerzas del nuevo gobierno y los restos del ejército shogunal. Iwakura pronunció una famosa exhortación: “¡Si tenéis la voluntad de servir a la nación, jurad lealtad al emperador!”
La misión Iwakura (1871‑1873)

Como ministro de Relaciones Exteriores, Iwakura lideró una delegación que recorrió Estados Unidos y varios países europeos con el objetivo de estudiar sus sistemas políticos, económicos y tecnológicos, y negociar la revisión de los tratados desiguales.
El viaje reveló la enorme brecha entre Japón y Occidente; Iwakura quedó impresionado por la modernización occidental y regresó con la convicción de que Japón debía adoptar rápidamente esas reformas.
Impulso al ferrocarril y legado constitucional
Tras su regreso, Iwakura apoyó la creación de la Nippon Railway Company, la primera línea ferroviaria del país, que más tarde se incorporó a la actual JR East (líneas Tōhoku y Yamanote).
En la década de 1880 apoyó la redacción de la Constitución Meiji (1889), que permaneció vigente hasta 1947.
Últimos años y muerte
Iwakura sufrió de cáncer de laringe y falleció en 1883, a los 58 años, bajo la protección del emperador Meiji. Fue el primer caso de cáncer anunciado públicamente en Japón.
Su legado perdura: su retrato apareció en la moneda de 500 yenes emitida entre 1885 y 1890, y su visión de un Japón moderno sigue siendo referencia para historiadores y ciudadanos.