Historia de Asia

Cómo la gente del periodo Edo enfrentaba las enfermedades infecciosas

Al igual que el mundo entero vive la pandemia de COVID‑19, la humanidad siempre ha tenido que luchar contra brotes epidémicos. En el Japón del periodo Edo (1603‑1868) la medicina aún era incipiente y la gente recurría a una mezcla de aislamiento, rezos y remedios populares para combatir enfermedades como la viruela, el sarampión, la gripe y el cólera.

Enfermedades epidémicas en el periodo Edo

Los principales males contagiosos de la época fueron la viruela, el sarampión, la gripe, el cólera y la peste. Como todavía no se conocían los virus ni las bacterias, se atribuían a demonios y yōkai, lo que fomentó la proliferación de remedios folclóricos mientras los médicos intentaban aplicar tratamientos basados en los textos médicos de la época.

La viruela, enemigo mortal de los niños

La viruela fue una de las enfermedades más letales hasta su erradicación mundial en 1980. En el periodo Edo su alta contagiosidad y la gravedad de sus secuelas la convertían en una amenaza constante.

  • Transmisión: por gotas o contacto directo.
  • Periodo de incubación: aproximadamente 12 días.
  • Síntomas: fiebre, cefalea, erupción cutánea que progresa a vesículas, pústulas y costras.
  • Secuelas: cicatrices permanentes, pérdida de visión.
  • Prevención: únicamente la vacunación, inexistente en la época.

Ante la ausencia de vacuna, la única medida eficaz era el aislamiento de los enfermos. Además, la población invocaba a dioses y demonios para alejar la enfermedad.

Apelación a los dioses

En 1798 se publicaron textos que describían al "demonio de la viruela" y recomendaban colgar amuletos rojos (aka‑e) y rezar a figuras como Zhong Kui, considerado protector contra la viruela en la tradición china.

Sarampión, tan temido como la viruela

El sarampión también provocó varias pandemias en Edo y se le atribuían altas tasas de mortalidad, incluso entre la nobleza.

  • Altamente contagioso: casi el 100 % de los no inmunizados se infectan.
  • Modo de transmisión: contacto, gotas y aerosol.
  • Síntomas: fiebre, tos, erupción maculosa en todo el cuerpo.
  • Prevención: vacuna (desconocida en la época).

Los libros populares proponían remedios como hojas de acebo hervidas o cantos mágicos para aliviar la enfermedad.

La gripe en el siglo XVIII

La influenza, conocida entonces como "resfriado" o "enfermedad del viento", causó varias oleadas pandémicas. Cada brote recibía un nombre ligado al año o a personajes populares (por ejemplo, la "gripe de Yaoya Oshichi"). En ausencia de vacunas, las epidemias podían matar a decenas de miles en Edo; el famoso yokozuna de 1795 falleció a causa de la gripe.

El cólera, “korori” o “cólera del tigre”

El cólera llegó a Japón en 1822 y provocó una gran pandemia en 1862, conocida como la “epidemia de Ansei”.

  • Agente causal: Vibrio cholerae.
  • Alta infectividad.
  • Transmisión: ingestión de agua o alimentos contaminados.
  • Incubación: 2‑3 días (a veces horas).
  • Síntomas: diarrea profusa y vómitos que llevan a deshidratación rápida y muerte.

Se le llamaba “korori” por la muerte lenta que provocaba y se asociaba al “cólera del tigre”. Las recomendaciones de la época incluían ventilar bien los espacios y evitar el agua de pozo.

Amabie, el yōkai protector

Según una crónica de 1846, el yōkai Amabie emergió del mar y prometió curar cualquier epidemia a quien dibujara su figura y la mostrara a los demás. Durante la pandemia de COVID‑19, el Amabie volvió a popularizarse en redes sociales como símbolo de esperanza y protección.

Así, en el periodo Edo la lucha contra las enfermedades combinaba aislamiento, rezos a deidades o yōkai, remedios caseros y, poco a poco, los inicios de la medicina basada en la observación.