Historia de Asia

Dinastía Tughlaq (1320‑1412 d.C.)

Introducción

La dinastía Tughlaq gobernó el Sultanato de Delhi entre 1320 y 1412 d.C., marcando una época de expansión territorial, reformas administrativas y grandes desafíos militares. Sus tres soberanos más destacados fueron Ghiyas‑ud‑Din Tughlaq, su hijo Muhammad bin Tughlaq y su sucesor Firoz Shah Tughlaq. Tras la invasión timúrida de 1398, el imperio comenzó a desintegrarse y en 1413 la dinastía Sayyid tomó el control de Delhi.

Ghiyas‑ud‑Din Tughlaq (1320‑1325)

Dinastía Tughlaq (1320‑1412 d.C.)

Ghiyas‑ud‑Din, también conocido como Ghazi Malik, fundó la dinastía en 1320 tras derrotar al sultán Khusrau Khan. Provenía de una familia indígena; su padre había llegado a la India bajo el reinado de Balban y se había casado con una mujer Jat de Punjab. Como gobernador de la frontera noroeste, Ghiyas‑ud‑Din defendió el sultanato contra las incursiones mongolas antes de proclamarse sultán.

Al asumir el trono, enfrentó una situación de anarquía: los gobernadores (subedars) se habían vuelto rebeldes y muchas provincias estaban al borde de la independencia. Su gobierno se caracterizó por la piedad, la generosidad y una política de conciliación con la nobleza, acompañada de una firme represión de los alzados.

Entre sus logros destacan la reorganización del aparato administrativo, la reducción de los impuestos abusivos, la construcción de obras públicas (pozos, canales y fortalezas) y la mejora del sistema postal.

Campañas militares de Ghiyas‑ud‑Din

En 1321 envió una expedición contra Warangal, en el sur de la India, bajo el mando de su hijo primogénito Fakhr‑ud‑Din Jauna Khan. La primera campaña fracasó por una epidemia, pero en 1323 Jauna Khan conquistó Warangal, tomó prisionero al rey Kakatiya Prataparudra II y anexó el reino al sultanato, rebautizando la ciudad como Sultanpur. En el mismo periodo, sus fuerzas derrotaron a los mongoles en la frontera del noroeste y sofocaron una rebelión en Bengala, incorporando la región al dominio de Delhi.

Reformas de Ghiyas‑ud‑Din

El sultán impulsó una política económica equilibrada que combinaba la disciplina fiscal con la promoción de la agricultura. Canceló los gravámenes excesivos, concedió créditos a los agricultores y prohibió la tortura para la recaudación de deudas. Además, fortaleció el ejército y la policía, introdujo códigos de justicia basados en la sharía y el Corán, y patrocinó la arquitectura (fortalezas, puentes y la fundación de la nueva capital Tughlaqabad).

Muhammad bin Tughlaq (1325‑1351)

Dinastía Tughlaq (1320‑1412 d.C.)

Tras la muerte de Ghiyas‑ud‑Din en 1325, su hijo Muhammad bin Tughlaq ascendió al trono bajo el título de Muhammad Tughlaq Shah. Su reinado se caracteriza por ambiciosas pero impracticables reformas, que le valieron la reputación de visionario y de gobernante despótico.

Principales iniciativas:

  • Incremento de impuestos en el Doab: aumentó la carga tributaria en la fértil zona entre los ríos Ganges y Yamuna, provocando una grave hambruna y rebeliones campesinas.
  • Creación del departamento Amir‑e‑Kohi: un experimento agrícola que fracasó por corrupción y falta de tierras fértiles.
  • Traslado de la capital a Daulatabad (1327): intentó centralizar el gobierno en la nueva ciudad, pero la mudanza forzada de la población de Delhi provocó sufrimiento y descontento generalizado.
  • Moneda token: introdujo monedas de cobre y latón (tokens) entre 1329‑1330 para suplir la escasez de metales preciosos; la falta de control provocó falsificaciones masivas y una crisis económica.
  • Campañas de conquista: intentó expandir el imperio hacia Khorasan y el sur de la India, pero las expediciones a Karachil y al Deccan resultaron desastrosas.

Su política religiosa fue de relativa tolerancia: patrocinó a eruditos hindúes y participó en festividades como Holi y Diwali, aunque mantuvo una postura firme contra la música en la corte.

Firoz Shah Tughlaq (1351‑1388)

Dinastía Tughlaq (1320‑1412 d.C.)

Tras la muerte de Muhammad bin Tughlaq, su primo Firoz Shah asumió el trono. Su gobierno se distinguió por una política de bienestar social y por grandes obras públicas.

Reformas y obras:

  • Restauró la justicia y redujo los impuestos abusivos, estableciendo cuatro tipos de gravámenes basados en la sharía (lagan, zakat, jizya y khums).
  • Impulsó la construcción de canales de riego (Satluj‑Gaghar, Mandvi‑Sirmur, etc.), pozos, puentes y hospitales.
  • Fundó nuevas ciudades (Firozabad, Jaunpur, Fatehabad) y renovó infraestructuras urbanas.
  • Reactivó el sistema de jagir (tierras en usufructo) y creó el Departamento de Esclavos para regular la mano de obra.
  • Patrocinó la educación: fundó madrasas, bibliotecas y tradujo obras sánscritas al persa.

En materia religiosa mantuvo el sunnismo ortodoxo, pero también mostró tolerancia al hinduismo, otorgando títulos y tierras a la élite hindú a cambio de su lealtad.

Declive y fin de la dinastía

La debilidad interna y la constante presión de los señores locales erosionaron el control central. En 1398 el invasor timúrida Timur saqueó Delhi, marcando el inicio del colapso tughlaq. En 1413 la dinastía Sayyid tomó el poder, poniendo fin a casi dos siglos de dominio tughlaq.