La invasión japonesa a China en 1937 desencadenó una serie de acontecimientos devastadores que marcaron el inicio de la Segunda Guerra Sino‑japonesa.
Masacre de Nankín (Rape of Nanking)
Tras la captura de la capital nacional, el ejército japonés cometió crímenes de guerra contra la población civil, con estimaciones de cientos de miles de muertos y masivas violaciones.
Caída de Shanghai
En noviembre de 1937, las fuerzas japonesas tomaron Shanghai, la ciudad más grande y comercialmente importante de China en esa época.
Incidente del Puente Marco Polo
El enfrentamiento entre tropas japonesas y chinas cerca del puente Marco Polo en julio de 1937 se considera el detonante del conflicto a gran escala.
Ocupación de Manchuria
Japón consolidó su control sobre Manchuria, estableciendo el Estado títere de Manchukuo, lo que reforzó su presencia en el noreste chino.
Retirada del gobierno nacionalista
El gobierno de Chiang Kai‑shek se desplazó de Nankín a Chongqing, estableciendo allí su capital provisional.
Fortalecimiento del Partido Comunista
El Partido Comunista Chino, bajo Mao Zedong, ganó apoyo popular al organizar la resistencia guerrillera contra la ocupación japonesa.
Participación de Estados Unidos
Tras el ataque a Pearl Harbor en 1941, Estados Unidos entró en la guerra, lo que eventualmente contribuyó a la liberación de China del dominio japonés.