El colapso de la Unión Soviética
El Cáucaso, situado entre el Mar Negro y el Caspio, ha sido durante siglos una encrucijada de civilizaciones. Su diversidad geográfica y cultural lo ha convertido en un escenario recurrente de conflictos.
En 1991, la desintegración de la Unión Soviética dio lugar a la independencia de varios estados caucásicos: Armenia, Azerbaiyán y Georgia. La aparición de estas nuevas naciones trajo consigo una serie de desafíos: tensiones étnicas, disputas territoriales y una profunda inestabilidad económica. Estos factores convirtieron al Cáucaso en una de las regiones más conflictivas del mundo.
Conflictos más relevantes desde los años 90
- Guerra de Nagorno-Karabaj: enfrentamiento entre Armenia y Azerbaiyán por la zona de Nagorno-Karabaj, que desencadenó dos guerras (1991‑1994 y 2020).
- Conflicto checheno: lucha entre Rusia y la República Chechena, con dos guerras (1994‑1996 y 1999‑2009).
- Guerra de Osetia del Sur: conflicto entre Georgia y la región separatista de Osetia del Sur, que culminó en la guerra de 2008.
- Guerra de Abjasia: disputa entre Georgia y la región separatista de Abjasia, que se intensificó en la guerra de 1992‑1993.
Estos conflictos han causado un enorme sufrimiento humano y graves daños económicos, convirtiendo al Cáucaso en una zona menos estable y segura.