El origen del Sandugo
Contrario a la creencia popular, el Sandugo entre el gobernador español Miguel López de Legazpi y el datus filipino Sikatuna no se selló con vino, sino con una mezcla de sangre y tuba fermentada.
Ambos líderes dejaron caer unas gotas de su propia sangre en la tuba, la bebida de palma, y luego bebieron del mismo vaso. Este acto simbólico selló un vínculo de confianza y amistad.
El ritual permitió que españoles y filipinos coexistieran pacíficamente durante los primeros años de la colonización.