Contexto histórico
Afganistán formó parte del subcontinente indio y alberga restos de la cultura védica ario que datan de hace 50.000 años. Con la expansión del islam en el siglo VII, los árabes comenzaron a invadir la región, conquistando Sindh, Multán y zonas del actual Afganistán.
Primeras resistencias
Los reinos hindúes y budistas de la zona, liderados por figuras como el rey Bappa Rawal de la dinastía Sisodia y los guerreros Gurjara Pratihara, lograron repeler a los invasores árabes. Sin embargo, la presión islámica continuó y la zona empezó a sufrir constantes ataques y saqueos.
El surgimiento de la dinastía Hindushahi
En el siglo IX, la dinastía Hindushahi, de origen brahmán, estableció su capital en Gandhara (actualmente parte del noroeste de Pakistán). Con el apoyo de los hindúes de Kabul, lograron capturar la ciudad en 850 d.C., expulsando a los gobernantes budistas‑musulmanes de la dinastía Laghman Turk.
El rey Vekkadeva, según la inscripción de Mazare Sharif, conquistó el norte de Afganistán y erigió un gran templo dedicado a Shiva, acuñando monedas de cobre con elefantes y leones.
Conflictos con los ghaznavíes
Los ghaznavíes, liderados por Alptigin y su general Subuktagin, iniciaron una serie de campañas para islamizar la región. En varios intentos, lograron tomar Ghazni, pero los hindushahi, bajo el mando de líderes como Ashta, Toorman y más tarde Lavik, recuperaron la ciudad brevemente antes de perderla nuevamente.
El rey Jaipal de Hindushahi combatió ferozmente a los musulmanes, pero tras una serie de enfrentamientos, incluida la batalla de Pushkalavati en 1001, fue derrotado y se suicidó. Con su muerte, la mayoría del territorio hindú‑budista de Afganistán quedó bajo dominio islámico.
Resistencia de Anangpal y sus sucesores
Tras Jaipal, su hijo Anangpal continuó la lucha contra Mahmud de Ghazni. Reunió un gran ejército que incluía a guerreros de Delhi, Ajmer, Kannauj y otras regiones. En 1008, tras intensos combates, la fuerza hindú fue derrotada tras un accidente con el elefante de guerra de Anangpal, lo que provocó la desorganización del ejército.
El historiador Purushottam N. Oak describe este episodio como la última gran protesta unida de los hindúes antes de la completa islamización de la zona.
Fin de la dinastía Hindushahi
Los sucesores de Anangpal, Trilochanpal y su hijo Bhimpal, intentaron reestablecer la soberanía hindú, pero fueron derrotados por Mahmud en 1014 y 1015. Tras la humillación y la destrucción de importantes templos como el Surya Mandir de Multan, la dinastía Hindushahi desapareció, marcando el fin de la resistencia hindú organizada en Afganistán.