Monarquía constitucional
Japón adopta una monarquía constitucional, en la que el emperador ostenta un poder simbólico mientras que el Primer Ministro ejerce la autoridad ejecutiva.
El emperador actúa únicamente bajo el consejo del parlamento democráticamente elegido, compuesto por la Cámara de Representantes y la Cámara de Consejeros. Su papel es representar la unidad del Estado y del pueblo, sin capacidad para tomar decisiones políticas.
El Primer Ministro, elegido por el Parlamento, dirige el gobierno y es responsable de la política interna y externa.
La monarquía es hereditaria; el actual emperador, Naruhito, ascendió al trono en 2019 tras la abdicación de su padre, Akihito.
Con una historia que se remonta al siglo VI d.C., la monarquía japonesa es una de las más antiguas y continuas del mundo.