Es incorrecto afirmar que la Guerra de Corea fue considerada una victoria por parte de Estados Unidos.
La mayoría de los historiadores describen el conflicto como un estancamiento o un empate, ya que ninguno de los bandos logró una victoria decisiva y el frente se mantuvo prácticamente sin cambios tras el armisticio de 1953.
Algunas percepciones de "victoria" provienen de la contención del avance comunista y de la demostración de la capacidad militar estadounidense, pero oficialmente el resultado se reconoce como un punto muerto.