El ataque a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 se debió a una combinación de factores estratégicos y políticos.
1. Deseo de Japón de expandir su imperio
Japón, una nación industrializada con una población en rápido crecimiento, necesitaba recursos como petróleo, caucho y hierro para sostener su economía y su maquinaria bélica. Estados U.S. era el principal proveedor de esos materiales, y Japón buscaba asegurar el control sobre ellos.
2. El apoyo estadounidense a China
China estaba inmersa en una guerra contra la invasión japonesa, y EE. UU. le suministraba ayuda financiera y armamento. Tokio quiso cortar ese apoyo, creyendo que un golpe a la flota del Pacífico obligaría a Estados Unidos a mantenerse al margen del conflicto.
3. Creencia japonesa de que EE. UU. era débil
Los estrategas japoneses habían estudiado al ejército estadounidense y concluyeron que no estaba preparado para una guerra a gran escala en el Pacífico. Además, pensaban que la población americana no aceptaría un conflicto prolongado y sangriento.
4. El factor sorpresa
Japón planificó el ataque sin previo aviso para impedir que la armada estadounidense pudiera reaccionar. La sorpresa pretendía otorgarle una ventaja decisiva en los primeros días de la guerra.
Desde la perspectiva japonesa, el asalto fue exitoso: destruyó gran parte de la Flota del Pacífico y provocó la entrada formal de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el ataque también movilizó al país, que se convirtió en una potencia decisiva que, a la larga, cambió el rumbo del conflicto a favor de los Aliados.