Estados Unidos se vio arrastrado al conflicto vietnamita por una combinación de temores geopolíticos, incidentes militares y decisiones políticas que fueron evolucionando entre las administraciones de Eisenhower, Kennedy y Johnson.
1. La teoría del dominó
Los dirigentes de Eisenhower creían que, si un país del sudeste asiático caía bajo el comunismo, los vecinos seguirían el mismo camino, como fichas en un dominó. Esta idea se mantuvo como pilar de la política exterior de Kennedy y Johnson, justificando una mayor intervención para evitar una supuesta ola comunista.
2. El incidente del Golfo de Tonkín
En agosto de 1964, el destructor estadounidense USS Maddox afirmó haber sido atacado por torpederas norvietnamitas en el Golfo de Tonkín. A pesar de la escasa evidencia y de posteriores dudas sobre la veracidad de los ataques, el Congreso aprobó la Resolución del Golfo de Tonkín, que concedió al presidente Lyndon B. Johnson amplios poderes para usar la fuerza militar sin una declaración formal de guerra.
3. Escalada de la participación militar
Inicialmente, EE. UU. sólo enviaba ayuda económica y asesores militares al gobierno de Saigón. Con el tiempo, el número de asesores y tropas creció rápidamente, pasando a realizar operaciones de combate y campañas de bombardeo masivo contra el norte del país.
4. La política de contención
Formulada bajo Truman y Eisenhower, la política de contención buscaba frenar la expansión del comunismo a nivel global. Intervenir en Vietnam se consideró una forma de impedir que el comunismo se extendiera por el sudeste asiático y alcanzara otras naciones de la región.
5. Rivalidad de la Guerra Fría
La confrontación entre EE. UU. y la Unión Soviética era una lucha por la influencia geopolítica. Vietnam se convirtió en un frente clave de esa contienda ideológica: Washington apoyaba al gobierno anticomunista del Sur, mientras que Moscú y, en menor medida, China respaldaban al Norte.