Armas de fuego
La Batalla de Monmouth, librada el 28 de junio de 1778 entre los ejércitos británico y continental, marcó el último gran enfrentamiento en el teatro norte de la Guerra de Independencia. Ambos bandos emplearon una variedad de armas de fuego.
Mosquetes
Los mosquetes eran la pieza central del armamento. Los británicos utilizaban el famoso Brown Bess, de calibre .75, conocido por su fiabilidad y facilidad de mantenimiento. Los americanos portaban varios modelos, entre ellos el mosquete francés Charleville y el estadounidense Springfield, ambos de calibre .69.
Rifles
Los rifles, más precisos que los mosquetes, quedaban al cargo de unidades especializadas. El ejército británico empleaba el Baker rifle de calibre .75, mientras que los patriotas usaban el rifle de Kentucky, a menudo de propiedad privada, famoso por su gran alcance y exactitud.
Artillería
La artillería jugó un papel decisivo. Los británicos desplegaron varios cañones de campaña, cañones de hoces y morteros, que apoyaban a la infantería y caballería y bombardeaban posiciones americanas. Los coloniales contaban con un número limitado de piezas, pero supieron utilizarlas eficazmente para contrarrestar al enemigo.
Pistolas y bayonetas
Oficiales y caballeros llevaban pistolas de chispa de un solo disparo como arma auxiliar. Las bayonetas, fijadas a los cañones de los mosquetes y rifles, se empleaban en el combate cuerpo a cuerpo.
En conjunto, la variedad de tecnologías de armas mostrada en Monmouth refleja la diversidad del armamento de ambos ejércitos y su influencia en las tácticas y el resultado del enfrentamiento.