No, no todos los colonos llegaron a América por decisión propia. Si bien muchos emigraron voluntariamente, otros fueron trasladados contra su voluntad como sirvientes contratados o convictos.
Los sirvientes contratados firmaban un contrato de varios años —usualmente siete— a cambio del pasaje a las colonias. Durante ese periodo trabajaban para sus patrones bajo condiciones a menudo duras y con escasas libertades.
Los convictos, por su parte, eran personas declaradas culpables de delitos y condenadas a la deportación en lugar de cumplir prisión. Al igual que los sirvientes, carecían de los derechos de los inmigrantes voluntarios y enfrentaban condiciones de vida difíciles y oportunidades limitadas.