Internet no tiene una fecha de "finalización". Es una infraestructura en constante evolución que se adapta a los avances tecnológicos.
A medida que surgen nuevas tecnologías, se incorporan nuevas funcionalidades, capacidades y servicios: mayor velocidad, mayor seguridad, Internet de las cosas, inteligencia artificial y más. Cada innovación extiende y transforma la red, lo que significa que el desarrollo de Internet nunca se detiene.