Contexto histórico
La Era Progresista, que abarcó aproximadamente de 1890 a 1920, marcó un cambio significativo en la política federal hacia los pueblos indígenas.
Políticas de asimilación versus autonomía
Tras décadas de intentos de asimilación forzada, el gobierno pasó a favorecer la independencia y la autogobernanza de las tribus americanas.
Resultados territoriales
Contrario a la creencia popular, los nativos americanos no perdieron millones de acres durante este periodo; al contrario, ganaron más de un millón de acres de territorio.
Este aumento se debió a la creación de nuevas reservas y a la reversión de algunas políticas de despojo, reflejando una visión más respetuosa de los derechos indígenas.