La Revolución Industrial no generó directamente la guerra de trincheras.
Este tipo de combate se consolidó como una característica distintiva de la Primera Guerra Mundial, que estalló en 1914, aproximadamente 125 años después del inicio de la Revolución Industrial a finales del siglo XVIII.
Aunque no fue la causa directa, los avances tecnológicos y la producción en masa de armas y suministros que surgieron con la Revolución Industrial facilitaron la escala y la duración del conflicto, lo que hizo posible la extensa red de trincheras.