Condiciones laborales de la infancia
Durante la Revolución Industrial, los niños eran vistos como mano de obra barata. Su estatura y destreza manual los convertían en empleados ideales para fábricas textiles y otras industrias que requerían precisión y rapidez.
Tipos de remuneración
En muchos casos se les pagaba por pieza (piece rate), es decir, según la cantidad de trabajo que producían. Estas tarifas eran extremadamente bajas, obligando a los menores a trabajar largas jornadas para conseguir un ingreso mínimo.
Otros niños recibían un salario fijo, independiente de su producción. Este método, a menudo, resultaba aún peor que el pago por pieza, pues el sueldo era tan bajo que apenas cubría sus necesidades básicas.
Horas de trabajo y explotación
Los menores trabajaban entre 10 y 16 horas diarias, seis días a la semana, en condiciones insalubres y peligrosas. La falta de legislación laboral efectiva permitía que los empleadores explotaran su vulnerabilidad, sin que los niños tuvieran derechos a descansos, educación o protección sanitaria.
Legislación tardía
Solo a finales del siglo XIX comenzaron a aprobarse leyes que limitaban la edad mínima para trabajar y regulaban la jornada laboral infantil, pero para entonces muchas generaciones ya habían sufrido los efectos de la explotación.