Atención médica y enfermería
Las mujeres se desempeñaron como enfermeras en hospitales y hospitales de campaña, atendiendo a los soldados heridos y proporcionando cuidados médicos. Entre las más destacadas se encuentran Clara Barton, Sally Tompkins y Phoebe Pember.
Recaudación de fondos y suministro
Organizaron ferias, rifas y colectas para financiar al ejército confederado y la construcción de hospitales, adquiriendo alimentos, ropa, mantas y otros víveres esenciales.
Fabricación de material bélico
Trabajaron en fábricas textiles y de confección, elaborando uniformes, mantas y otros equipos. En el Tredegar Iron Works de Richmond, una numerosa fuerza laboral femenina también participó en la producción de municiones.
Tareas domésticas y agrícolas
Con los hombres en el frente, las mujeres gestionaron granjas y plantaciones, cuidando cultivos y ganado para mantener a sus comunidades y generar ingresos para la causa.
Producción de alimentos
Se encargaron del cultivo de huertos y la agricultura de subsistencia, abasteciendo a sus familias y reduciendo la presión sobre los suministros del ejército.
Correspondencia y archivo
Algunas mujeres colaboraron en la gestión de la correspondencia de guerra y en tareas clericales dentro de agencias y hospitales confederados.
Recopilación de información y espionaje
En ciertos casos, formaron parte de redes de espionaje, transmitiendo información valiosa a los líderes confederados.
Es importante señalar que la participación de las mujeres variaba según su estatus social, la región, las circunstancias familiares y sus convicciones políticas.