Contrario a la creencia popular, los trabajadores del Norte no se opusieron a la abolición de la esclavitud; al contrario, muchos formaron parte activa del movimiento abolicionista.
Participación activa en la causa abolicionista
Desde sindicatos hasta grupos religiosos, los obreros del Norte organizaron reuniones, firmaron peticiones y financiaron publicaciones que denunciaban la esclavitud.
Miedo a la competencia laboral
Los trabajadores temían que la expansión de la esclavitud redujera la oferta de empleo y los salarios, pues los esclavizados podían ser obligados a trabajar por salarios nulos o muy bajos, lo que presionaba a la clase obrera libre.
Preocupación por el poder político de la élite esclavista
La posibilidad de que una clase dominante de dueños de esclavos adquiriera mayor influencia política amenazaba los intereses de los obreros del Norte, que buscaban reformas laborales y derechos políticos.
En conjunto, estos factores impulsaron a la mayoría de los trabajadores del Norte a apoyar la abolición, viendo en ella una forma de proteger sus empleos, sus ingresos y su futuro democrático.