En el siglo XIX, el Sur de Estados Unidos se quedó rezagado en el desarrollo manufacturero frente al Norte por una combinación de factores económicos, sociales y políticos.
1. Dependencia de la agricultura
El Sur basaba su economía en cultivos comerciales como el algodón, favorecidos por su clima y sus suelos fértiles. La rentabilidad de la agricultura eclipsó al sector industrial, reduciendo el incentivo para crear fábricas.
2. Falta de infraestructura
El Norte contaba con una red de ferrocarriles y canales que facilitaba el traslado de materias primas y productos terminados. En cambio, el Sur tenía una infraestructura de transporte mucho menos desarrollada, lo que obstaculizaba la expansión manufacturera.
3. Estructura social basada en la esclavitud
La economía del Sur giraba en torno a plantaciones y a una mano de obra esclava. Los dueños de plantaciones concentraban el poder político y económico, y el sistema no fomentaba la innovación industrial ni la creación de una clase obrera libre.
4. Escasez de capital e inversión
Los capitales de los surcinos se destinaban mayormente a la compra de tierras, esclavos y actividades agrícolas. La falta de recursos y de interés por financiar fábricas limitó gravemente la industrialización.
5. Aranceles elevados y políticas comerciales del Norte
Los industriales norteños presionaban por aranceles proteccionistas para defender sus fábricas de la competencia extranjera. Estos impuestos encarecían la importación de bienes manufacturados al Sur, desincentivando la producción local.