Durante la construcción del ferrocarril transcontinental, la dieta de los obreros variaba según la ubicación del campamento, la disponibilidad de suministros y las costumbres de cada grupo.
1. Pan y hardtack
El pan y el hardtack – una galleta dura hecha con harina, agua y sal – eran alimentos básicos. El hardtack era apreciado por ser compacto, resistente y fácil de almacenar.
2. Cerdo salado y frijoles
El cerdo salado, un tipo de carne preservada, se combinaba con frijoles, proporcionando una combinación sustanciosa de proteína y carbohidratos.
3. Frutas deshidratadas
Manzanas, duraznos y pasas secas aportaban vitaminas esenciales. Suelen añadirse a papillas o guisos para dar sabor.
4. Carne de res
Se consumía carne fresca o deshidratada, especialmente donde había ganadería. El beef jerky era una forma práctica de conservarla.
5. Verduras
Patatas, cebollas y zanahorias se incluían siempre que estaban disponibles, proporcionando fibra, minerales y vitaminas.
6. Harina
La harina permitía preparar pan, panqueques y otros productos horneados, ofreciendo cierta variedad culinaria.
7. Café
El café era la bebida más consumida; su cafeína ayudaba a mantener la energía durante el arduo trabajo.
8. Melaza
La melaza, subproducto del refinado del azúcar, se usaba como endulzante y para dar sabor a varios platos.
9. Whisky y otras bebidas alcohólicas
El whisky y otras bebidas alcohólicas eran habituales, tanto para relajarse como, en ocasiones, como medio de intercambio.
10. Conservas
Duraznos, tomates y salmón enlatados aportaban alimentos portátiles y permitían variar la dieta.
La disponibilidad y variedad de estos alimentos dependían del lugar, la época y las preferencias de los trabajadores.