Durante el periodo que condujo a la Revolución Americana, los colonos se dividieron en varias corrientes respecto a la independencia del Imperio Británico.
Loyalistas (Tories)
Defensores de la corona británica, incluían a comerciantes, clérigos y propietarios de plantaciones. Creían que seguir bajo el Imperio aseguraba comercio, protección y estabilidad política.
Moderados (Whigs)
Inicialmente buscaban la reconciliación con Gran Bretaña mediante negociaciones y peticiones, evitando la ruptura total. Con el aumento de los conflictos, muchos pasaron a apoyar la independencia.
Radicales (Patriotas)
Abogaban por una ruptura completa y la creación de una nación basada en principios democráticos y libertades. Intelectuales, panfletistas y líderes políticos encabezaron esta corriente.
Indecisos (Zona intermedia)
Personas cautelosas que no lograban decidirse entre leales y patriotas, a menudo por lealtades contradictorias o miedo a represalias. Algunos terminaron alineándose con los patriotas, otros permanecieron fieles a Gran Bretaña.
Estas posiciones no eran rígidas; muchos colonos cambiaron de postura a medida que evolucionaba el conflicto.