Antes de la revolución del transporte, los obstáculos naturales dividían al territorio estadounidense y condicionaban su crecimiento demográfico y económico.
Montañas Apalaches
Las Apalaches constituían una barrera formidable para la expansión hacia el oeste. Los pasos existentes eran escasos y, a menudo, peligrosos, lo que dificultaba el tránsito de colonos y mercancías. Por ello, la mayor parte de la población se concentraba en la costa atlántica.
Grandes Llanuras
Las extensas y abiertas llanuras del centro del continente carecían de carreteras y asentamientos. La falta de infraestructura hacía que el viaje a través de ellas fuera costoso y arriesgado, retrasando la llegada de los pioneros al Pacífico.
Desiertos del suroeste
Los desiertos del suroeste presentaban condiciones extremas: calor intenso, escasez de agua y vegetación mínima. Estas dificultades limitaban la supervivencia de los viajeros y frenaban la colonización de esa región.
La revolución del transporte
La aparición de los barcos de vapor, los canales y, sobre todo, la red ferroviaria transformó la situación. Gracias a estos medios, cruzar montañas, llanuras y desiertos se volvió mucho más rápido y seguro, impulsando un rápido aumento de la población y el desarrollo del Oeste.