Contexto del movimiento progresista
El movimiento progresista fue una corriente reformista en Estados Unidos que buscaba una sociedad más equitativa y democrática. Surgió a finales del siglo XIX y alcanzó su mayor actividad durante las dos primeras décadas del siglo XX, enfocándose en el bienestar social, la lucha contra la corrupción y la regulación de las grandes empresas.
Cómo la Primera Guerra Mundial lo debilitó
La entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial desvió recursos y la atención del público de los problemas internos hacia los asuntos internacionales. La necesidad de fortalecer el ejército y de financiar la contienda tomó prioridad sobre las reformas progresistas.
Al mismo tiempo, el conflicto generó un clima de miedo y jingoísmo que dificultó la defensa de ideas progresistas.
El auge del conservadurismo
La guerra alimentó un retroceso conservador. Muchos estadounidenses consideraron que el conflicto había expuesto debilidades del sistema político y que era necesario volver a un orden más tradicional. Este sentimiento se reflejó en las victorias electorales de los conservadores durante los años veinte.
Desilusión entre los progresistas
El desencanto también surgió entre los propios progresistas. Creían que sus reformas podrían crear un mundo mejor, pero la devastación de la guerra pareció demostrar que el progreso humano era limitado. La pérdida de fe en el progreso debilitó aún más al movimiento.