Durante la Segunda Guerra Mundial, el tiempo necesario para montar un avión de combate variaba mucho según el modelo, los recursos de la fábrica y los avances en la eficiencia de producción.
Supermarine Spitfire (Reino Unido)
- Versiones tempranas (1936‑1941): entre 2 500 y 4 000 horas‑hombre.
- Versiones posteriores (1942‑1945): alrededor de 1 500‑2 000 horas‑hombre.
North American P‑51 Mustang (EE. UU.)
- Versiones tempranas (1941‑1943): entre 6 500 y 7 500 horas‑hombre.
- Versiones posteriores (1943‑1945): entre 3 500 y 4 500 horas‑hombre.
Messerschmitt Bf 109 (Alemania)
- Versiones tempranas (1935‑1941): entre 3 000 y 4 000 horas‑hombre.
- Versiones posteriores (1942‑1945): entre 2 500 y 3 500 horas‑hombre.
Mitsubishi A6M Zero (Japón)
- Versiones tempranas (1940‑1942): entre 4 000 y 5 500 horas‑hombre.
- Versiones posteriores (1943‑1945): entre 3 000 y 4 000 horas‑hombre.
Estas cifras son aproximadas y pueden variar según la variante concreta, la planta de producción, interrupciones bélicas y otros factores. La introducción de sub‑ensamblajes y una mayor estandarización redujo notablemente los tiempos de montaje a medida que avanzaba la guerra.